Salvar vidas es dulce

“Oye, Alejandra, ¡adivina qué tengo!”  Andrés se acercó a su hermana con sus manos detrás de la espalda.  “Te daré una pista.  Es redondo y tiene un agujero en la mitad”.

“Una rosquilla”, contestó Alejandra.

“No”, dijo Andrés.  “Pero sí lo puedes comer.  Es duro, es dulce y viene en varios sabores”.

La niña arrugó su frente.  “Eh…”

“Te voy a dar un par de pistas más”, continuó Andrés.  “Y si no adivinas esta vez, no te daré ninguno.  Vienen en un paquetito y, cuando nuestros abuelos eran niños, costaban cinco centavos”.

“No hay nada que cueste cinco centavos”, respondió Alejandra.

“También tienen el tamaño de una moneda de cinco centavos”, agregó Andrés, sonriendo.  “¿Te rindes?”

Alejandra se encogió de hombros.  “¡Qué más da!”

“¡Son caramelos!”, exclamó Andrés con regocijo.  “Y ahora puedo comerlos todos”.

“Oh, por favor, hermanito.  ¿No me das, aunque sea uno?  ¿Uno de cereza?  ¡Por favooooor!”

El niño rio, luego abrió el paquetito y dejó que Alejandra tomara un caramelo de cereza, y ella en seguida lo metió en su boca.  “Qué delicioso”.

“¡Este tipo de caramelos existe desde hace más de 100 años!”, aseguró Andrés.

“¿Cómo lo sabes?”, preguntó Alejandra.

“Lo busqué en Internet, por supuesto”, aseguró el niño.  “¿Sabías que los diseñaron así por los flotadores que uno lanza al agua si alguien se cae de un barco?  Su forma es la de pequeños salvavidas”.

“Oh, sí, tienes razón”.  Alejandra tomó otro caramelo rojo del paquete.  “Quién hubiera pensado que salvar vidas podía ser tan dulce”.

“Yo sí, ¡y tú también!”  Andrés rio por la expresión de desconcierto en el rostro de su hermana.  “¿Recuerdas lo que hablamos en la iglesia la semana pasada?”

“Oh, claro”, afirmó Alejandra.  “¡Hablamos de cuán dulce es conocer a Jesús porque Él salva vidas!”

Andrés asintió.  “No podíamos salvarnos a nosotros mismos del pecado, pero Jesús murió para tomar el castigo que merecíamos, de modo que podamos ser salvos y tener vida eterna”.  El niño se metió un caramelo verde a la boca.  “¡Conocer a Jesús es más dulce que cualquier otra cosa!”  — LUCINDA J. ROLLINGS

JESÚS SALVA VIDAS

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 34:8

PRUEBEN Y VEAN QUE EL SEÑOR ES BUENO.  ¡CUÁN BIENAVENTURADO ES EL HOMBRE QUE EN ÉL SE REFUGIA!

¿Has probado la dulzura de conocer a Jesús?  ¿Confías en Él como tu Salvador?  Jesús murió y resucitó para salvarte del pecado y darte vida eterna con Él.  ¡No hay nada más dulce que eso!  Si no lo conoces como tu Salvador, podrías disfrutar de esa dulce vida hoy mismo si pones tu confianza en Él.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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