Responde al llamado

“Tania, voy a la tienda”, le informó su madre una tarde.  “Antes que regrese, me gustaría que limpies tu habitación”.

“Bueno”, contestó Tania.  La niña se sentó al borde de su cama y miró a su alrededor.  “No me tomará mucho tiempo arreglar todo”, pensó.  La niña se levantó y comenzó a ordenar las cosas de su armario.

Mientras trabajaba, Tania oyó un golpe en la puerta trasera.  Ella estaba de pie en una silla, arreglando las cosas de las repisas de su clóset, así que no se molestó en responder.  Un momento después, hubo un golpe más fuerte.  “Probablemente sean los niños de la casa de al lado”, pensó.  “Me gustaría que no me molesten todo el tiempo”.  Tania terminó con la repisa del armario, así que tomó un trapo y empezó a limpiar los polvos de su cómoda.  Los golpes en la puerta continuaron por un rato más, pero ella los ignoró.

Cuando mamá regresó de la tienda, se sorprendió al ver a Tania.  “¿No vino a verte la tía Raquel?”, preguntó su madre.  “La vi en el supermercado.  Iba de salida para ir a recoger a tus primos de la casa de un amigo y llevarlos a ver una película.  Me preguntó si querrías ir también.  Estaba segura de que sí, y le dije que estaba bien”.

“¡La tía Raquel!”, exclamó Tania.  “¡Era ella la que golpeaba la puerta!  ¡Quiero ir al cine con ellos!”

“Ya es demasiado tarde”, lamentó mamá.  “¿Por qué no respondiste cuando ella golpeó la puerta?”

“Creí que eran los niños de al lado”, confesó Tania.  “Oh, ¡si tan solo hubiera abierto la puerta!”

“Qué pena que no lo hiciste”, afirmó su madre, “pero quizá podamos ir a ver una película el fin de semana.  Ahora, ayúdame a guardar las compras”.

Mientras trabajaban, mamá sonrió a Tania.  “¿Recuerdas ese versículo de la Biblia que habla de cómo Jesús toca la puerta de tu corazón y te pide que Lo dejes entrar?”

Tania asintió.  “Me alegra no haberlo ignorado a Él”, señaló.  “Me alegra haberlo dejado entrar al poner mi confianza en Él como mi Salvador.  ¡No quisiera perderme de eso!”  —  RUTH I. JAY

DEJA QUE JESÚS ENTRE EN TU VIDA

VERSÍCULO CLAVE: APOCALIPSIS 3:20

YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO; SI ALGUIEN OYE MI VOZ Y ABRE LA PUERTA, ENTRARÉ A ÉL.

¿Alguna vez has ignorado un llamado en tu puerta y después lo lamentaste?  ¿Sabías que Jesús está llamando a la puerta de tu corazón?  Él desea entrar para ser tu Salvador y tener una relación contigo. No lo ignores.  Algún día será demasiado tarde para dejarlo entrar, y entonces definitivamente lo lamentarás.  Invita a Jesús a entrar en tu vida.  Confía en Él como tu Salvador hoy mismo.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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