Preguntas, preguntas, preguntas

Cuando Mateo llegó a la casa, después de la escuela, llevó afuera a su hermanita para jugar.  Ayudó a Elenita a subirse al columpio y le dio un empujoncito para impulsarla.  Luego se sentó en el otro columpio.

“¿Te gustan los columpios?”, preguntó Elenita.

“Más o menos.  Me gustaban más cuando era pequeño”.

“¿Por qué?”

“Ahora hay otras cosas que me gustan más”, contestó Mateo.

“¿Qué te gusta más?”

“El béisbol, el fútbol, el baloncesto, ese tipo de cosas”.

Elenita se quedó en silencio por un minuto.  “¿Por qué es azul el cielo?”

En ese momento, papá llegó a casa del trabajo.  “¡Papi!”  Elenita saltó del columpio y corrió hacia él.

“Hola, hijita”.  El padre la cargó para darle un abrazo y sonrió a Mateo.  “Me alegra que estés pasando tiempo con tu hermana”, comentó mientras Elenita corría nuevamente hacia los columpios.

“Sí, pero hace demasiadas preguntas”.

“Tú también hacías muchas preguntas cuando tenías cuatro años.  Las preguntas son buenas.  Nos ayudan a aprender.  Piensa en el proyecto para la feria de ciencias en el que estabas trabajando el mes pasado.  ¿Qué fue lo primero que hiciste?”

Mateo explicó: “El primer paso en el método científico es hacer una pregunta”.

Papá asintió.  “Y así aprendiste bastante.  ¿Sabías que Jesús hacía muchas preguntas cuando conversaba con las personas y les ayudaba?”

“¿De veras?”

“Cuando alguien le hacía una pregunta, Jesús a menudo respondía con otra pregunta.  Él usaba las preguntas para lograr que la gente pensara y viera las cosas desde una perspectiva diferente, de modo que entendieran la verdad de quién es Él.  Él nunca se molesta por nuestras preguntas.  De hecho, quiere que preguntemos.  Así es como aprendemos y crecemos”.

Mateo sonrió.  “Ya que Jesús recibe de buena manera mis preguntas, ¡eso significa que debo hacer lo mismo con las de Elenita!”  LYNDA BOUCHER

HAZ PREGUNTAS Y APRENDE

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 7:7

PIDAN, Y SE LES DARÁ; BUSQUEN, Y HALLARÁN; LLAMEN, Y SE LES ABRIRÁ.

¿Has notado cuántas preguntas hacen los maestros?  Las preguntas nos ayudan a pensar en muchas cosas, a resolver problemas y aprender.  Esa es la razón porque Jesús hizo tantas preguntas cuando enseñaba a las personas en la Biblia… y es por eso que Él siempre recibe de buena manera nuestras preguntas, sin importar lo difíciles que sean.  Haz preguntas mientras estudias la Palabra de Dios, para que puedas aprender más sobre Él y crecer.

Clave de Hoy
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