Para encontrar el camino

Bolívar brincó al oír que su padre gritaba su nombre.  “Parece que papá está listo para irse, Armando”, afirmó.  Los niños habían estado jugando en la habitación de Armando mientras sus padres platicaban en el patio.

Armando salió con Bolívar.  La noche estaba oscura, no se veía la luna ni las estrellas.  “¿No quieres una linterna?”, preguntó Armando.  “Te puedo prestar la mía”.

“No es necesario”, aseguró Bolívar.  “Nuestra casa no queda lejos y mi papá tiene una luz en su teléfono, si lo llegáramos a necesitar”.

“Está bien”, dijo Armando mientras caminaban hacia donde estaban sus papás.  “Te veo mañana en la escuela”.

Las luces de las casas en el camino alumbraban el camino por el que Bolívar y su papá andaban para regresar a su hogar.  Pero cuando llegaron al atajo por el bosque, estaba mucho más oscuro.  El padre del niño sacó su celular.  “Oh, no”, exclamó.  “Parece que se me acabó la batería”.

“No importa”, aseguró Bolívar.  “Hemos andado por este sendero cientos de veces.  No necesitamos una luz”.  Pero cuando avanzaron por los árboles, de repente… ¡PUM!  “¡Ay!”  El niño se frotó la frente.  “¡Nunca había visto esa rama!”  Mientras hablaba, escuchó otro ruido…  ¡Zzzz!  ¡TAS!

“¿Qué fue eso?”, se preguntó Bolívar.  Normalmente no tenía miedo de la oscuridad, pero estos ruidos se oían diferentes… incluso amenazantes.  “¡Qué bueno que papá está conmigo!”, pensó el niño mientras sus ojos se esforzaban por ver lo que había frente a él.

“Qué oscuro, ¿verdad?”, preguntó su padre.  “Debimos haber traído una linterna”.

“Sí”, Bolívar estuvo de acuerdo.  “Armando me ofreció una, pero le dije que no la íbamos a necesitar”.

Papá rio.  “Oh, vaya.  Estoy seguro de que encontraremos el camino sin ella.  Y quizá toda esta oscuridad que nos rodea esta noche renovará nuestro aprecio por el hecho de que tenemos a la Luz del mundo con nosotros”.

“¿La Luz del mundo?”, preguntó Bolívar.  “¡Enciéndela, pues!”

“Oh, sí está encendida”, afirmó su padre.  “La Biblia dice que Jesús es la Luz del mundo, ¿recuerdas?  Los seres humanos están perdidos en las tinieblas del pecado, pero Jesús ofrece Su luz a todos los que confían en Él”.

“Y, como yo, las personas necesitan luz”, expresó Bolívar, “¡aun cuando creen que no!”

“Sí”, señaló papá.  “Me alegra que ambos tengamos la luz de Jesús en nuestras vidas.  Él nos salva de las tinieblas del pecado y nos lleva sanos y salvos a nuestro hogar”.  —  KAREN R. LOCKLEAR

JESÚS EN LA LUZ DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: JUAN  8:12

YO [JESÚS] SOY LA LUZ DEL MUNDO; EL QUE ME SIGUE NO ANDARÁ EN TINIEBLAS, SINO QUE TENDRÁ LA LUZ DE LA VIDA.

¿Conoces a Jesús, la Luz del mundo?  Tal vez sientas que no lo necesitas, pero encontrar el camino en la vida sin Él es como andar en las tinieblas.  Jesús quiere iluminar tu sendero.  Confía en Él como tu Salvador.  Jesús te dará vida eterna con Él y te llevará por el camino que debes andar.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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