Ojos, pies, ¿y cuál es tu parte?

El ruido de la pulidora zumbaba en los oídos de Telmo cuando este se acercó a su padre, quien se encontraba en el garaje.  Papá había estado trabajando por meses en su viejo automóvil. 

“¡Hola, hijo!”  El padre apagó la pulidora.  “Ven a ver qué bien está quedando la pintura con un poquito de saliva y abrillantador”.

“Qué asco, papá”.  Normalmente Telmo habría reído con las bromas de su padre, pero hoy su corazón se sentía tan pesado como la maleta que había empacado para irse de campamento.

Papá frunció el ceño.  “Te estás preparando para el campamento de niños de la iglesia.  ¿Te sientes nervioso?”

Telmo se encogió de hombros.  “Eligieron líderes de grupos.  Yo quería ser líder para que Jesús pueda usarme para ayudar a alguien”.

“¿Y solo los líderes hacen la diferencia en la vida de otros?”, preguntó el padre.

Telmo asintió.  “No quiero ir.  Si fuera bueno, me habrían elegido”.

Papá se acercó a su hijo.  “¿Ves mi caja de herramientas?  Tengo muchas cosas diferentes aquí.  Cuando necesito lustrar la pintura, utilizo esta almohadilla suave con mi taladro.  ¡Siéntela!”

Telmo palpó el peludo disco para pulir.  Se sentía más suave que el pelaje de su gato.

El padre tomó un destornillador.  El extremo afilado brillaba con la luz del sol al atardecer.  “Ahora, ¿te imaginas qué sucedería si tratar de pulir el automóvil con esto?”

“¡Qué locura, papá!  Eso rasparía la pintura”.

“Exactamente.  Quizá deba echar el destornillador a la basura.  No creo que sirva para nada”.

“¡No, papá!  No puedes desecharlo.  Es útil para otras cosas.  No puedes apretar tornillos con la almohadilla para lustrar la pintura”.  Era obvio que su padre había estado demasiado tiempo en el sol.

Papá sonrió.  “Buen punto, hijo.  Cada herramienta tiene su propósito y las he necesitado a todas para restaurar este automóvil.  Esta vez no te eligieron para que fueras líder de grupo, pero puedes orar por alguien o ayudar a cargar sillas.  Jesús puede usarte de otras maneras”.

“¡Oh!  Ya lo entiendo”, aseguró Telmo.  “Los niños en el campamento son como tu caja de herramientas.  Todos nos necesitamos unos a otros”.

“Del mismo modo que yo necesito todas estas herramientas para arreglar el automóvil… o como cada parte del cuerpo es necesaria para su funcionamiento”.  Su padre rodeó al niño con el brazo.  “Así es como la Biblia describe a los cristianos, como el cuerpo de Cristo.  Nos necesitamos unos a otros para que, al hacer nuestra parte, podamos servir juntos a Dios”.  —  DIANNE J. WILSON

SIRVE A JESÚS CON TUS HERMANOS EN LA FE

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 12:4-5

PUES ASÍ COMO EN UN CUERPO TENEMOS MUCHOS MIEMBROS, PERO NO TODOS LOS MIEMBROS TIENEN LA MISMA FUNCIÓN, ASÍ NOSOTROS, QUE SOMOS MUCHOS, SOMOS UN CUERPO EN CRISTO E INDIVIDUALMENTE MIEMBROS LOS UNOS DE LOS OTROS.

¿Te sientes mal cuando otras personas pueden servir en áreas en que tú no puedes?  Es hora de que descubras cuál es tu parte con las habilidades que Dios te ha dado.  Un ojo sería un pie terrible, pero ¿puedes imaginarte la vida sin tus ojos?  Aun si la forma en que Jesús quiere que sirvas por ahora no parezca tan emocionante como lo que hacen otros, hazlo con alegría.  Haz tu parte, para que podamos servir juntos a Jesús.

Clave de Hoy
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