Nunca estás sola

NOTA: ESTA HISTORIA PODRÍA NO SER APROPIADA PARA NIÑOS PEQUEÑOS O SENSIBLES.

Elena gemía mientras daba vueltas en su cama.  En sus sueños, regresaba al día en que sus padres murieron.  Los papás de la niña habían sido misioneros desde que ella era pequeña, y cuando tenía ocho años, los mataron por ser cristianos.  Las imágenes se proyectaban en su cabeza cuando recordaba a los hombres que irrumpían en su casa.  Elena estaba escondida debajo de la cama, temblando de miedo.  Oyó cuando rompieron la puerta y corrieron por la casa, gritando y destruyendo las cosas.  Luego los disparos hicieron eco por toda la casa.

“¡No!”, gritó Elena mientras se sentaba en su cama.

Su abuela apareció en la puerta.  “Está bien, cariño, estoy aquí.  Solo era una pesadilla”, afirmó mientras se sentaba en el extremo de la cama.

Elena lloraba y temblaba.  “¡Extraño tanto a mamá y a papá!  ¿Por qué Dios no los protegió?”

La anciana se acercó a su nieta y la abrazó.  “No lo sé.  Lo que ocurrió con tus padres fue horrible y no sé las razones de Dios para permitir que sucediera.  Pero sí sé que, debido a que tus padres confiaban en Jesús, ahora están a salvo con Él.  Y Dios ha prometido que el mal no tendrá la última palabra.  Es por eso que Él murió por nosotros, para salvarnos del pecado y del mal, para darnos vida eterna”.

Su abuela limpió las lágrimas en el rostro de Elena y la miró.  “Recuerdo cuando mi mamá murió.  Me dolió más que nada que haya vivido, pero me ayudó a acercarme a Jesús y a conocerlo de una manera más profunda.  A través de mi dolor, Él me recordó cuánto me ama y que Él siempre estará conmigo”.

Los minutos pasaban lentamente mientras ambas estaban sentadas.  Elena secó las lágrimas de sus ojos.  “¿Está bien si todavía los extraño y lloro de vez en cuando?”, preguntó.

“Por supuesto que sí”, aseguró la abuela.  “Has pasado por sucesos terribles en tu vida y Jesús sabe que necesitas tiempo para sanar y estar de luto.  Su Palabra nos dice que Él nos sostendrá durante nuestro dolor.  Nunca estás sola”.

“Gracias, abuelita”, expresó Elena mientras abrazaba nuevamente a la anciana.  “Te quiero mucho”.  Unos minutos más tarde, Elena se quedó dormida otra vez.  —  ELENA KETNER

JESÚS NOS SOSTIENE EN MEDIO DEL DOLOR

VERSÍCULO CLAVE: ISAÍAS 53:4

CIERTAMENTE EL LLEVÓ NUESTRAS ENFERMEDADES, Y CARGÓ CON NUESTROS DOLORES.

¿Estás luchando con la tristeza?  ¿Has experimentado algún suceso terrible?  Quizá sientas tanto el peso del dolor y la pérdida que no sabes cómo seguir adelante.  No tienes que pasar por esto solo.  Jesús, quien sufrió y murió por nosotros, nos da la fuerza para soportar el dolor y el sufrimiento.  Confía en que Él estará contigo en medio de este momento difícil.  ¡Él te sostendrá!

Clave de Hoy
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