No existe la suerte

—¡Aurelio tiene tanta suerte! —le comentó Caleb a su papá después de pasar la noche en la casa de su amigo—. Tiene la habitación para él solo, ¡y deberías ver todo lo que tiene ahí!

—Me alegra que lo hayas disfrutado —contestó su padre—, pero ahora debes hacer tus quehaceres.

—Está bien —dijo Caleb—. Pero ¿puede venir Aurelio más tarde?

—Claro —afirmó papá.

Cuando Aurelio llegó montando su bicicleta, un par de horas después, Caleb y su padre estaban en el garaje.

—Señor Díaz, ¿sabía que su yegua se saltó por encima de la cerca y está en el campo de su vecino? —preguntó Aurelio.

—¡No otra vez! —dijeron Caleb y su papá al mismo tiempo.

No les tomó mucho tiempo atrapar a Dolly, que era muy mansa.

—Es una buena yegua —le aseguró Caleb a Aurelio cuando Dolly estuvo de nuevo en su lugar—. ¡Pero le encanta saltar esa cerca!

—Sí, siempre hace lo mismo —indicó su padre, sonriendo a los muchachos—. Oigan, ¿quisieran ir a pescar conmigo en la tarde? Tu papá puede venir con nosotros también, Aurelio.

—¡Sí! —exclamó Caleb—. Vayamos a preguntarle a tu papá si quiere venir.

Aurelio negó con la cabeza.

—Mi papá está fuera de la ciudad. Tiene que viajar mucho por su nuevo trabajo. Tienes tanta suerte por tener un papá que pueda llevarte a diferentes lugares, Caleb.

—¿Saben, niños? —declaró el padre de Caleb—. Los dos usaron la palabra «suerte» hoy, pero no existe tal cosa como la suerte. Deberíamos darle gracias a Dios por lo que tenemos, en lugar de desear lo que otros tienen. El plan de Dios es mucho mejor de lo que pensamos que necesitamos. Al igual que Dolly, a veces pensamos que las cosas son mejores al otro lado de la cerca.

—Sí —Aurelio sonrió—. No cambiaría a mi papá por nadie… no es mi intención ofenderlo, señor Díaz.

Caleb y su padre rieron.

—Yo tampoco lo cambiaría.

Papá sonrió.

—Dios nos ha dado tanto a todos. Él entregó a Su propio Hijo, Jesús, para que podamos ser Sus hijitos, y Él llena nuestras vidas de cosas buenas. La suerte no tiene nada que ver con esto. En lugar de desear lo que tienen los demás, démosle gracias por las muchas bendiciones que el Señor nos da cada día.

VERA M. HUTCHCROFT

DIOS DIRIGE NUESTRAS VIDAS, NO LA SUERTE

VERSÍCULO CLAVE: SANTIAGO 1:17 (PDT)

TODO LO BUENO QUE HEMOS RECIBIDO, TODO DON PERFECTO QUE VIENE DE ARRIBA ES DE DIOS, DEL PADRE.

¿Crees que tienes suerte? Piensa en todas las cosas especiales que amas y disfrutas incluyendo las personas que se preocupan por ti. No tienes suerte de tenerlas; eres bendecido por Dios, quien entregó aun a Su propio Hijo, para que pudieras vivir con Él para siempre como Su hijo. Dios tiene un propósito para tu vida que no tiene nada que ver con la suerte. Así que no sientas envidia de lo que otros tengan. Sé agradecido por todas las bendiciones que el Señor te ha dado.

Clave de Hoy
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