No es aburrido

Natanael observó mientras la bebé, Nadia, pestañeaba, cabeceaba y finalmente cerraba sus ojos.  Cuando estuvo seguro de que se quedó dormida, miró a su madre en el espejo retrovisor.  “Mamá, ¿crees que el cielo sería aburrido?”

La madre levantó la mirada.  “¿Por qué la pregunta?”

Natanael se encogió de hombros.  “Bueno, todos siempre están hablando de lo grandioso que será el cielo, pero parece que lo único que vamos a hacer es cantar como lo hacemos en la iglesia.  Sí me gusta ir a la iglesia, pero no creo que quiera estar ahí todo el tiempo.  Extrañaría la pizza, el baloncesto y ese tipo de cosas.  ¡Me gusta estar aquí!”

De repente, Nadia saltó en sus sueños y se puso a llorar.  Natanael estiró su mano para darle palmaditas a la bebé.

“¿Crees que Nadia pensó igual que tú hace algunos meses?”, preguntó su mamá.

Natanael se quedó desconcertado.  “¡Solo tiene dos meses!”

“Sí, pero estaba viva antes de nacer, tú sabes.  A lo mejor le gustaba estar en mi barriga, donde estaba calientita, cómoda y nunca tenía hambre.  Si alguien le hubiera preguntado si quería nacer y ser parte de un nuevo mundo, probablemente habría dicho que no”.

“¡No sabría de lo que se estuviera perdiendo!”, exclamó Natanael.

“Estoy de acuerdo.  No sabría por dónde empezar para describirle los paisajes, los sonidos y los sabores.  Y creo que lo mismo nos pasa a nosotros.  No podemos imaginar cómo será cuando Jesús restaure el cielo y la tierra en ese día, y haga nuevas todas las cosas.  Lo único que sabemos es que será un mundo perfecto donde no habrá pecado, dolor o muerte”.

“Entonces, si Jesús hará un nuevo completamente nuevo, ¿crees que habrá pizza y baloncesto?”

Mamá rio.  “¡Tal vez!  Lo único que sé con certeza es que lo mejor del cielo es que estaremos con Jesús.  Él siempre está con nosotros ahora, por supuesto, pero en el cielo Lo veremos cara a cara”.

“Así como Nadia podía oír tu voz cuando estaba en tu barriga, pero no podía ver tu rostro hasta que nació, ¿verdad?”

“Exactamente”, afirmó la madre.  “Jesús quiere que disfrutemos nuestro tiempo en la tierra ahora, pero estar con Él en el cielo será mucho mejor.  ¡No será aburrido para nada!”  – SUSAN S. ARCAND

EL CIELO SERÁ GRANDIOSO

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 14:2

EN LA CASA DE MI PADRE HAY MUCHAS MORADAS… VOY A PREPARAR UN LUGAR PARA USTEDES.

¿Te has preguntado cómo será el cielo?  ¿Tienes miedo de que algunas de las cosas que te encantan ahora no estarán ahí?  No sabemos exactamente cómo será el cielo, pero sí sabemos que no habrá pecado, dolor o muerte.  La nueva tierra que Jesús nos ha prometido será un lugar maravilloso en el que viviremos con Él para siempre.  ¡Será mejor que cualquier cosa que podamos imaginar!

Clave de Hoy
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