Me fui a pesar (Parte 2)

Lo haré”, decidió Santiago.  “Quiero ser un pescador de personas y traer a mis amigos a Jesús.  Y voy a comenzar con Pedro”.  Así que cada vez que Santiago veía a Pedro, mencionaba algún versículo bíblico que había aprendido o lo invitaba a ir a la iglesia con él.  Pedro siempre se rehusó y con frecuencia se veía molesto cuando Santiago citaba algún versículo o trataba de hablarle sobre Jesús.

“Me rindo, papá”, dijo Santiago una noche.  “Pedro nunca quiere venir a la iglesia y se está hartando de que le invite todo el tiempo.  Creo que tampoco le gusta cuando comparto versículos de la Biblia.  ¡Me daré por vencido!”

“¿Cuál fue una de las primeras cosas que le enseñaste a Pedro sobre la pesca?”, preguntó su padre.

Santiago lo pensó.  “Que no sacara a cada rato su caña de pescar del agua”.

Papá asintió.  “La paciencia es necesaria cuando pescas en el río y cuando pescas personas.  Tienes que seguir perseverando sin darte por vencido”.  Su padre puso una expresión pensativa.  “Tal vez tengas también que considerar cómo están arrojando esa caña”.

“¿A qué te refieres?”, preguntó Santiago.

“Bueno, no tienes que recitar versículos ni invitarle constantemente a Pedro para que vaya a la iglesia contigo”, explicó papá.  “¿Por qué no te enfocas en fortalecer tu amistad?  Sigan pasando tiempo juntos y diviértanse”.

“¿Entonces no debo hablarle nunca sobre Dios?”, preguntó Santiago.

“Claro, pero tal vez no debes hacerlo cada vez que veas a Pedro”, afirmó el padre.  “Ora por él y, cuando te muestre un poquito de interés, cuéntale por qué Jesús es tan importante para ti y qué es lo que te gusta de la iglesia.  Tal vez Pedro decida ir uno de estos días, pero no lo presiones y recuerda: debes ser paciente”.

Durante las semanas siguientes, Santiago hizo lo que su papá le había sugerido.  Finalmente, sintió la mordida que había estado esperando.

“¡Papá!”, gritó Santiago mientras entraba corriendo a la casa.  “¡Adivina qué pasó hoy!”

“Bueno, sé que tenías planeado ir a pescar en la tarde, así que voy a adivinar que atrapaste un pez”, respondió su padre.

“¡Sí!  ¡Un pez llamado Pedro!”  El niño tenía una amplia sonrisa.  “Al fin sentí una mordida.  Pedro dijo que quería ir a la iglesia conmigo el miércoles.  Tenías razón, papá.  Un pescador debe ser paciente si realmente quiere llevar a alguien a Jesús”.  — LYNN HANSEN

PESCA CON PACIENCIA

VERSÍCULO CLAVE: 2 TIMOTEO 4:2 (NVI)

PREDICA LA PALABRA; PERSISTE EN HACERLO, SEA O NO SEA OPORTUNO; CORRIGE, REPRENDE Y ANIMA CON MUCHA PACIENCIA, SIN DEJAR DE ENSEÑAR.

¿Has tirado la toalla cuando has tratado de hablarle a alguien sobre Jesús y esa persona no parece estar interesada?  Revisa tu caña de pescar.  ¿Estás mostrando una amistad genuina?  ¿Estás orando por él o por ella?  Cuando sea el momento oportuno, comparte lo que Jesús ha hecho por ti.  (Te podría ayudar que revises aquí cuáles son las Buenas Nuevas que Dios tiene para nosotros).  Puede que tome un largo tiempo antes que alguien quiera aprender más sobre Jesús, ¡pero vale la pena esperar cuando se trata de la salvación de un amigo!  Sé paciente y no te rindas.

Clave de Hoy
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