Luciérnagas que titilan

La noche estaba fresca y despejada. El olor a tierra del bosque llenaba el aire y las estrellas brillaban con gran resplandor en medio de los árboles. Un grupo de niños y su maestro permanecían alrededor de una fogata que se extinguía, durante el retiro del grupo de jóvenes.

—¡Guau! —exclamó Josué, inclinando la cabeza hacia atrás—. Hoy las estrellas están muy brillantes.

Enoc levantó la mirada para ver el cielo.

—Solo se ven más brillantes porque no hay otras luces cerca —explicó—. Sobresalen más en la oscuridad.

—Veo una luciérnaga —señaló Josué—. ¡Miren! Por allá —él apuntó hacia un árbol que estaba a un par de metros de la fogata. La luz de la luciérnaga titilaba en un patrón de encendido y apagado.

—Tal vez está enviando un mensaje en código Morse —opinó Enoch—. Rápido, Josué, trata de descifrar lo que está tratando de decir.

Los niños rieron mientras observaban cómo la luciérnaga brillaba y se apagaba.

El señor Barillas, su maestro, se veía pensativo.

—Las luciérnagas son criaturitas asombrosas —declaró—. Y tienen una buena lección para enseñarnos a los cristianos. ¿Pueden adivinar cuál es esa lección?

Los niños se quedaron en silencio por un momento.

—¡Ya sé! —expresó Enoch—. Que debemos hacer que nuestra luz brille por Jesús.

—Sí —afirmó Josué—. Pero no como lo hacen las luciérnagas.

—¿Por qué no? —preguntó el señor Barillas.

—Porque cada vez que nuestra luz brilla, atrae a más personas a Jesús. Así que queremos que la luz brille todo el tiempo, no que se encienda y se apague.

El señor Barillas asintió.

—Bien pensado. ¿Qué cosas podrían evitar que nuestra luz brille?

—Creo que nuestra luz titila cuando no somos amables, cuando nos portamos egoístas o cuando hacemos cosas que sabemos que están mal —contestó Enoc en voz baja—. Por ejemplo, mentirles a nuestros padres o hacer trampa en un examen.

—O decirle algo cruel a alguien —agregó Josué.

—Tienen razón —dijo el señor Barillas—. Hacer esas cosas no demuestra a los demás la luz de Jesús y el amor que Él ha puesto en nuestros corazones.

—Entonces, ¿cómo podemos evitar que nuestra luz por Jesús titile? —preguntó Enoc.

—Dependiendo del Señor para que nos ayude a reflejar Su amor en todo lo que decimos y hacemos —indicó el señor Barillas—. Él nos ama tanto que dio Su vida por nosotros, y nos da el Espíritu Santo para que podamos hacer brillar la luz de Su amor a los demás. Dependamos en Jesús para que nos ayude a brillar con un gran resplandor como luces constantes en la oscuridad.

Linda J. Dahlin

SÉ UNA LUZ CONSTANTE POR JESÚS

 VERSÍCULO CLAVE: Mateo 5:16

ASÍ BRILLE LA LUZ DE USTEDES DELANTE DE LOS HOMBRES, PARA QUE VEAN SUS BUENAS ACCIONES Y GLORIFIQUEN A SU PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS.

¿Tu luz por Jesús brilla todo el tiempo o solo titila, se enciende y se apaga? ¿Tratas a los demás consistentemente con bondad o solo si son tus amigos o si estás de buen humor? Cuando pusiste tu fe en Jesús, Él te dio el Espíritu Santo para que puedas demostrar Su amor a otros en todo lo que hagas y digas. Deja que Su luz brille a través de ti, para que los demás puedan ver el amor que Jesús tiene por ellos.

Clave de Hoy
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *