Los pies y el Espíritu Santo

—¡Guau!  ¡Miren todos esos zapatos! —exclamó Sofía—.  ¿Cuáles debemos comprar?

—Bueno, yo necesito zapatos deportivos para la clase de educación física —contestó su hermana, Aria—.  Pero esas sandalias están lindísimas.  Me gustan los colores.

—¡Tienes razón!  Definitivamente me las probaré —aseguró Sofía mientras tomaba una de las sandalias para mirar más de cerca la hebilla.

Después que las niñas se probaron varios zapatos, su madre estuvo de acuerdo en que Sofía podría comprar un par de sandalias azules y Aria encontró los zapatos que necesitaba para su clase de educación física.

Esa noche vieron en la televisión un comercial de la tienda donde habían hecho sus compras.  El anuncio mostraba a varios pares de zapatos brincando y bailando al ritmo de una música muy alegre.  Aria rio.

—¡Mira, Sofía!  Ninguno de los zapatos que vimos hoy en la tienda estaban bailando así.

Sofía miró los zapatos nuevos en sus pies.

—¡Pero ahora sí! —declaró la niña antes de levantarse y ponerse a brincar por toda la habitación—.  ¿Ves cómo bailan?

Su padre rio.

—Los pies de Sofía son como el Espíritu Santo —comentó.

—¿Qué? —pronunciaron Aria y Sofía al unísono. 

Papá sonrió.

—Estaba pensando en los versículos que leímos en el devocional de esta mañana.  Eran sobre el Espíritu Santo, ¿recuerdan? —las niñas asintieron—.  Bueno —continuó el padre—, como ya lo notaron, los zapatos en la tienda no daban brincos ni saltaban de un lugar a otro cuando los vieron.  ¿Por qué no?

—Porque los zapatos no pueden moverse solos —respondió Aria.

—Correcto.  No están vivos —explicó papá—.  Pero ahora los pies de Sofía están en sus zapatos nuevos, así que pueden moverse de un lado a otro porque sus pies les dan vida.  Eso es lo que hace el Espíritu Santo con nosotros.  Sin Él, todos estamos muertos en nuestros pecados, pero cuando Jesús viene a morar en nuestros corazones a través de Su Espíritu Santo, Él hace que estemos vivos espiritualmente.

—Y así como había muchos estilos diferentes de zapatos, hay muchos tipos distintos de personas —agregó mamá—.  Ningún zapato puede moverse si no tiene una persona que lo mueva, y ninguna persona puede tener vida espiritual si el Espíritu Santo de Dios no vive en ella. 

—O en él —expresó Sofía con una sonrisa—.  Vamos, Aria.  ¡Hagamos que estos zapatos se muevan un poco más!  —  LUCINDA J. ROLLINGS

EL ESPÍRITU DE DIOS NOS DA NUEVA VIDA

VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 3:6

EL ESPÍRITU DA VIDA.

¿Tienes al Espíritu Santo de Dios viviendo en tu interior?  Si has confiado en Jesús para el perdón de tus pecados y para que sea tu Salvador, Él te ha dado una nueva vida a través de Su Espíritu Santo.  El Espíritu Santo trae la presencia, la guía y el consuelo de Dios a tu vida, y te hace más como Jesús.  Pon tu confianza en Jesús como tu Salvador hoy mismo, y el Espíritu Santo vendrá a tu vida.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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