Los dones y la gracia de Dios

Benjamín se mecía para atrás y para adelante en el columpio del porche de su casa, mientras veía fijamente los árboles.

— ¡Qué no daría por saber en qué piensas! —comentó su padre, que llevaba las flores que iba a sembrar en las macetas de las ventanas—.  Te ves tan serio.

—Me he estado preguntando qué voy a hacer cuando sea grande —contestó Benjamín.

Papá se sentó junto al niño.

—Todavía tienes mucho tiempo para decidir.

—Pero, papá, Emilia está en la facultad de enfermería.  Es tan inteligente y siempre ayuda a las personas.  Y Catalina es más joven que yo, pero ya sabe que quiere dedicarse a la música.  Tocará el piano y cantará para su público.  ¿Y yo?  No tengo ni idea.

Su padre sonrió.

—No te compares con tus hermanas, ni con nadie más.  Por la gracia de Dios, todos tenemos diferentes dones y habilidades, y Él tiene un propósito para cada uno de nosotros.  Ya sabrás cuál es el tuyo, cuando llegue el momento.

—Pero es como si siempre lo hubieran sabido —opinó Benjamín.

—A lo mejor te parece que es así —indicó papá—.  Recuerdo que Emilia solía jugar al hospital con sus muñecas cuando era pequeña, pero tuvo más tiempo para descubrir los dones que Dios le dio y orar sobre cómo usarlos.  Catalina todavía es pequeña, y cuando sea mayor, es probable que se dé cuenta de que Dios tiene algo distinto para ella.  Lo importante es que, sin importar en qué te conviertas, conozcas a Jesús como tu Salvador y tengas vida eterna en Él.  Dios te ayudará a usar tus dones y habilidades para mostrar a otros Su amor, a pesar de que todavía no estás seguro de cómo será.

Benjamín asintió.

—Me gusta construir cosas.  ¿Qué tal si me hago carpintero cuando sea grande, y ayudo en la construcción de casas?

—El primer trabajo de Jesús fue como carpintero —afirmó su padre—.  Construir casas ayuda a proveer un hogar a las familias.

—¡Tal vez me convierta en un bombero para salvar vidas!

Papá sonrió.

—Eso también e parece a Jesús.

—Papá, ¿crees que está bien que ore y le pida a Dios por mi futuro? —preguntó Benjamín.

—Es perfecto, hijo.  Jesús sabe exactamente para qué eres bueno y cómo puedes utilizar tus habilidades para ayudar a otros.  Confía en Él, sé paciente y ten por seguro que Él te lo mostrará claramente en Su tiempo.

Benjamín se levantó del columpio.

—Gracias, papá.  ¿Qué te parece si te ayudo a sembrar esas flores?  Será una buena práctica si Dios quiere que yo sea agricultor.  —  LYNDA BOUCHER

CONFÍA EN DIOS PARA TU FUTURO

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 12:6 (NIV)

TENEMOS DONES DIFERENTES, SEGÚN LA GRACIA QUE SE NOS HA DADO.

¿Alguna vez te has preocupado por lo que harás cuando seas grande?  ¿Te comparas con otras personas que parecen tener su vida ya resuelta?  Recuerda que Dios, en Su gracia, te ha dado los talentos y habilidades que son precisos para ti.  Él te ayudará a usarlos de tal manera que demuestres el amor de Jesús.  No te preocupes por lo que depara el futuro.  Sé paciente y confía en que Dios te mostrará Su propósito para tu vida.

Clave de Hoy
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