La verdadera razón

“Hola, Renata”, saludó Sari en el teléfono.  “Quería preguntarte si quieres venir a mi fiesta de cumpleaños el sábado.  Es a la una de la tarde”.  La niña hizo una pausa y después dijo: “Muy bien, ¡nos vemos ahí!”

Su madre sonrió cuando Sari le entregó el teléfono y salió a jugar con su amiga, Liliana.  Pero la sonrisa de mamá se desvaneció cuando oyó a las niñas que conversaban en el porche.  “¿Sí va a venir?”, preguntó Liliana.  Sari sonrió y asintió.  “Excelente”, señaló Liliana.  “Cuando te dé un regalo tan lindo como la pulsera que me dio a mí, te vas a alegrar de hacerla invitado, a pesar de que es rara”.

Esa noche, la madre se sentó en la esquina de la cama de Sari.  “Hija, no pude evitar escucharlas a ti y a Liliana platicar esta tarde.  Lamento mucho saber que tienes segundas intenciones para invitar a Renata a tu fiesta de cumpleaños”.

“¿Segundas intenciones?”, pregunto Sari.  “Ni siquiera sé qué es eso”.

“Significa que tienes una razón escondida, aparte de la que es obvia, para hacer alguna cosa”, explicó mamá.  “Creí que habías invitado a Renata a tu fiesta porque querías que ella fuera tu amiga, pero tu verdadera razón es que quieres que ella te dé un regalo bonito”.

“Oh, mamá”, expresó Sari.  “Ella ni siquiera se lo va a imaginar”.

“Puede que las otras personas no vean la verdadera razón detrás de lo que dices o haces, pero Dios, sí”, aseguró la madre.  “La Biblia dice que Dios conoce todas nuestras motivaciones para lo que hacemos.  También nos dice que Su motivación para todo lo que Él hace es el amor, no el egoísmo”.

Sari no había pensado en lo que Dios sabe o piensa.  “Yo…  yo no quería hacer daño a nadie”, expresó.  “¿Le digo que no venga?”

“¿Cómo crees que se va a sentir?”, preguntó mamá.  “Me parece que sí puedes encontrar una mejor solución”.

“Eh… ¿tal vez podría decirle que no traiga un regalo?”, sugirió Sari.

Su madre negó con la cabeza y Sari pensó un poco más.  “Debería ser su amiga todo el tiempo, ¿verdad?”, admitió al fin.  “Nunca había tratado de ser su amiga, pero lo haré”.

“Así sí”, dijo mamá con una sonrisa.  “La razón por la que Jesús nos invita a ser sus amigas es porque nos ama, y esa también debería ser nuestra motivación”.  —  PHYLLIS M. ROBINSON

DIOS SABE CUÁLES SON TUS MOTIVACIONES

VERSÍCULO CLAVE: 1 CRÓNICAS 28:9

EL SEÑOR ESCUDRIÑA TODOS LOS CORAZONES, Y ENTIENDE TODO INTENTO DE LOS PENSAMIENTOS.

¿Alguna vez has tenido segundas intenciones al hacer algo?  ¿Tenías razones ocultas para ser amable con otra persona, y sinceramente no buscabas su amistad?  Dios sabe por qué haces lo que haces.  Confía en que Él te mostrará cuando tus motivaciones sean equivocadas y te ayudará a corregirlas.  La motivación de todo lo que Dios hace es el amor y esa debería ser también la razón por la que muestras bondad a los demás.

Clave de Hoy
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