La perseverancia vale la pena

“¡Oh, guau!  ¡Un juego de química!”, exclamó Carlos cuando abrió el regalo de cumpleaños que le dieron sus padres.  “¡Es justo lo que quería!”

Sus padres rieron.  “Lo sabemos”, comentó mamá.  “¿Cómo podríamos no adivinarlo después de todas las pistas que nos diste?”

“¿Pistas?”, preguntó Carlos inocentemente.

Papá rio.  “Bueno, un día, cuando entré en el baño, encontré fotografías de juegos de química pegadas en el espejo.  Me pareció que era una pista”.

“Y cuando tomé la lista para hacer las compras, encontré agregado otro artículo: ‘Juego de química’”, contó su madre.

Carlos sonrió.  “Espero que no estén enojados conmigo”.

“Por supuesto que no”, aseguró papá.  “No fuiste impertinente, sino persistente.  De hecho, te hemos dicho antes que nos gusta que nos indiques lo que realmente deseas, a pesar de que no siempre te lo demos enseguida, o aun si nunca lo recibes”.

“Me muero por mostrarle esto a Damián.  ¿Puedo llamarlo?”, preguntó Carlos ansiosamente.

“Está bien”, aceptó su padre, “pero eso me recuerda que estabas orando por una oportunidad para hablarle a Damián sobre Jesús.  ¿Cómo vamos con eso?”

Carlos se veía incómodo.  “Oh, bueno, como no pasaba nada, me olvidé de ese asunto”.

“Oh, qué mal”, expresó mamá.  “¿Qué me dices del momento difícil que Damián está viviendo con el divorcio de sus padres?  ¿Sigues orando por eso?”

Carlos negó con la cabeza.  “No… También me olvidé de orar por eso”.

“Mmm”, murmuró papá.  “Has aprendido a ser persistente en lo que tiene que ver con pedir regalos de cumpleaños a tus padres terrenales, pero parecería que no has estado haciendo lo mismo con tu Padre celestial.  Muchas veces hacemos una oración poco entusiasta por alguna cosa y luego nos olvidamos de eso.  La Biblia nos enseña que Dios quiere que oremos persistentemente.  Él nos ama y quiere que traigamos continuamente nuestras necesidades ante Él.  Aun si Él no responde como deseamos, podemos confiar en que Él nos escucha y hace lo que es mejor”.

“Entonces, ¿eso significa que debería comenzar a orar otra vez por estas cosas?”, preguntó Carlos.

“Me parece una buena idea”, afirmó su padre.  “¡Esta vez no te des por vencido!”  —  SHERRY L. KUYT

NO DEJES DE ORAR

VERSÍCULO CLAVE: 1 TESALONICENSES 5:17

OREN SIN CESAR.

¿Hay algo por lo que has estado orando?  ¿Algún amigo o pariente está enfermo?  ¿Alguien necesita a Jesús?  ¿Tareas de la escuela?  Sea lo que fuere, asegúrate de no dejar de orar.  En la Biblia, Dios nos enseña cómo orar como Sus hijos, y una de las cosas que enfatiza es la persistencia.  Así que sigue pidiendo y confiando en que Jesús responderá como Él sabe que es mejor.

Clave de Hoy
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