La mancha fea

“Creo que todos se divirtieron en mi fiesta de pijamas”, opinó Vilma. 

“Qué bien”, afirmó su madre, “y fuiste la anfitriona perfecta.  Me encanta la forma en que trataste a tus amigas”.

Vilma suspiró.  “Estela derramó leche chocolatada sobre mi edredón nuevo y quedó una enorme mancha marrón.  Ella se sintió muy mal, así que le dije que estaba segura de que la mancha se iría y que no se preocupara.  Esa mancha va a salir, ¿verdad?”

“Es probable””, contestó mamá.  “Démosle un vistazo”.

La hermana menor de Vilma, Julieta, caminó tambaleándose junto a ellas mientras iban a la habitación de Vilma.  “Julieta también se portó muy bien con tus amigas”, comentó su madre, abrazando a la pequeñita.

“Eso fue un milagro”, señaló Vilma, mirando con mala cara a su hermana, “considerando que es una malcriada”.

“¡Vilma!”, exclamó severamente la madre.

“Bueno, ella es una latosa”, declaró Vilma cuando llegaron a la puerta de su habitación.  “Ayer manchó con acuarela mis pantalones nuevos.  ¡Siempre se mete en todo!”  Vilma apuntó su edredón.  “Mira, ahí es donde se derramó la leche chocolatada.  ¿Crees que salga la mancha?”

“Ya sé qué puedes hacer”.  Julieta abrió la boca desde el otro lado de la cama.  “Puedes taparlo con una almohada”.  La niña tomó un cojín rosado y lo puso encima de la mancha.  “¡Ya! ¡Está arreglado!” 

“Eso no arregla nada”, refunfuñó Vilma.  “Solo lo cubre”.

“Es verdad, pero podrías cubrirlo solo cuando tengas visitas, así como cubres la mancha que está en tu corazón”, le sugirió su madre.

“¿Qué?”, preguntó Vilma.  “¿A qué te refieres?”

“He notado que tiendes a ser muy impaciente y poco amable con tu hermana, excepto cuando vienen tus amigas”, explicó mamá.  “Entonces la tratas mejor.  Es como si estuvieras encubriendo un espíritu no amoroso.  Cuando tus amigas se van, lo vuelves a destapar y la impaciencia hace su aparición de nuevo”.

Vilma se sonrojó.  En lo más profundo de su corazón, sabía que su madre tenía razón.  Entonces miró a su hermana.  “Son siento, Julieta”.

Mamá apretó el hombro de su hija.  “Pídele también perdón a Jesús y recuerda cuánto Él te ama.  Él quitará esa mancha, ese espíritu impaciente, y te ayudará a amar a otros como Él lo hace”.  —  PATRICIA C. SINGLETARY

MUESTRA BONDAD EN TU HOGAR

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 101:2 (NTV)

TENDRÉ CUIDADO DE LLEVAR UNA VIDA INTACHABLE…  VIVIRÉ CON INTEGRIDAD EN MI PROPIO HOGAR.

¿Muestras más bondad y gracia con tu familia cuando hay otras personas presentes?  Es importante que trates a los demás con amor y bondad todo el tiempo, ya sea que alguien esté observándote o no.  Si ese es un problema para ti, no lo tapes.  Entrégale esa fea mancha a Jesús.  Confía en que Él limpiará tu corazón y lo llenará con Su amor, para que puedas demostrar bondad con todos, incluyendo a tu familia.

Clave de Hoy
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