¿La comida o la cáscara?

A la hora del almuerzo, Beatriz observaba muy entretenida cómo su hermanito, Emilio, que estaba sentado en su silla para bebés, sacudía su cabeza obstinadamente y se rehusaba a comer los guisantes que su madre le ofrecía.  “Tal vez deberías darle puré de manzana”, sugirió Beatriz.  “Eso siempre le gusta”.

“Sí”, afirmó mamá, “pero también necesita otras cosas.  Tiene que aprender a comerlas”.  Ella sacó a Emilio de su silla y lo sentó en el piso.  “Tal vez deberíamos dejar que le dé más hambre antes de tratar de alimentarlo”.

“Quizá”, aceptó Beatriz.  “¿Puedo comer un banano?”

“Claro”, señaló su madre mientras se levantaba para contestar el teléfono.

Beatriz tomó un banano y puso la cáscara en el tacho de basura cuando terminó.  La niña se dio la vuelta y vio que su hermanito había encontrado la cáscara del banano y la tenía atrapada entre sus dientes.  “¡Emilio!”, exclamó la Beatriz el momento que la madre entraba nuevamente a la cocina.  “¡Míralo, mamá!”

La madre sonrió e hizo un gesto negativo con la cabeza mientras sacaba la cáscara de banano de la boca del bebé.

“¿Decidiste comer esa cáscara guácala, en lugar del delicioso almuerzo que mamá te preparó?”, le preguntó Beatriz.  Pero el pequeño Emilio no entendía.  Quería que le devolvieran la cáscara.  “Qué bebé tan ridículo”, comentó la niña.  “¡No debes comer las cáscaras que están en la basura!  Sírvete la buena comida que mamá te prepara.  Ella hace platillos muy deliciosos”.

“Es cierto”, indicó su madre.  “Le daré todo lo que necesita y solo lo que sea bueno para él”.  Ella hizo una pausa y luego agregó: “Con frecuencia también solemos ser como Emilio”.

“¡No, para nada!”, declaró Beatriz, indignada.  “¡Nadie más en nuestra familia come basura!”

“No, no me refiero al alimento físico”.  Su madre estaba de acuerdo.  “Más bien, me puse a pesar en lo fácil que es que olvidemos que Dios nos suple todo lo que necesitamos.  En vez de recordar que Jesús nos ha dado vida eterna y promete proveer para todas nuestras necesidades, con frecuencia tratamos de satisfacerlas a través de las posesiones terrenales y lo que nos entretiene.  Esas cosas son basura, en comparación con lo que Jesús nos ofrece.  Somo como cáscaras, no como guisantes”.

“Ya sé a qué te refieres”, admitió Beatriz.  “La próxima vez que me veas escarbando en la basura, ¡recuérdame que tengo que mirar a Jesús!”  —  SHERRY L. KUYT

DIOS PROVEE PARA NUESTRAS NECESIDADES

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 4:19

MI DIOS PROVEERÁ A TODAS SUS NECESIDADES, CONFORME A SUS RIQUEZAS EN GLORIA EN CRISTO JESÚS.

¿Tienes alguna necesidad en tu vida?  ¿Necesitas amigos?  ¿O un sentido de valor propio?  ¿Tratas de suplir esas necesidades llevándote con los niños populares o comprando cosas bonitas?  Eso no es malo, necesariamente, pero no esperes que las cosas de este mundo satisfagan verdaderamente tus necesidades.  Solo Jesús puede hacerlo.  Puede que no te dé todo lo que quieras, pero puedes confiar en que Él te suplirá todo lo que necesites.

Clave de Hoy
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