La casa de muñecas

“Mira, Lucía”, señaló mamá.  “¡Una casa de muñecas!  Será perfecta para Leonor”.

Lucía frunció el ceño.  La casa de madera en la ventana de la tienda de artículos usados no era la gran cosa, no se comparaba con las casas elaboradas y bien pintadas que ella y su hermanita habían visto en Internet.  Faltaba solo un mes para el cumpleaños de Leonor y la niña quería una casa de muñecas más que nada en el mundo.

La madre se dirigió a la puerta de la tienda.  “Averigüemos cuánto cuesta”.

“Pero, ¡mamá!”, protestó Lucía.  “No estoy segura de que a Leonor le gustará…”

Sin embargo, no hubo forma de detener a su madre.  Ella ya estaba en el mostrador, platicando con la anciana que trabajaba en la tienda.  Lucía suspiró.  Este iba a ser un tremendo desastre cumpleañero.

Unos días después, Lucía encontró a mamá en la mesa de la cocina.  Frente a ella se encontraba la casa de muñecas con apariencia miserable y nos pequeños tarros de pintura.  “¿Qué haces, mami?”, preguntó la niña.

La madre sonrió.  “¡Creo que esta casa de muñecas necesita una renovación!”  Con mucho cuidado, mamá comenzó a aplicar una pintura de color rosado pastel a un lado de la casa.

Lucía ahogó un grito.  ¡Ese había sido el plan de su madre todo este tiempo!

Mamá y Lucía trabajaron en secreto en la casa de muñecas en cada oportunidad que podían.  La madre pintó las paredes y el techo, mientras que Lucía se concentró en los muebles, las mesas y las sillas, unas literas e incluso una pequeña bañera. 

Poco a poco, la casita de muñecas se transformó.  ¡Qué diferente se veía con sus paredes rosadas y su techo de tejas rojas!  Mamá incluso se las arregló para pintar unas rosas alrededor de la puerta principal.

“¡No puedo creer que sea la misma casa de muñecas!”, comentó su padre una noche.  “¡Se ve como nueva!”

La madre asintió.  “Solo necesitaba un poquito de ACT: amor, comprensión y ternura.  Es lo que todos necesitamos, en realidad.  Es así como Jesús cambia nuestros corazones cuando confiamos en Él”.

Papá rio.  “¡Me alegra que Dios no buscaba la perfección cuando me eligió!  Tomó a un viejo en ruinas e hizo Su hogar en él… ¡y poco a poco me está transformando!”

“¡Como una renovación!”, exclamó Lucía.

“Sí”, afirmó su padre, al tiempo que sonreía y acariciaba su cabeza calva.  “Pero, en mi caso, ¡solo en el interior!”  —  ANGELA JELF

JESÚS HACE SU HOGAR EN NOSOTROS

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 14:23

JESÚS LE RESPONDIÓ: “SI ALGUIEN ME AMA, GUARDARÁ MI PALABRA; Y MI PADRE LO AMARÁ, Y VENDREMOS A ÉL, Y HAREMOS CON ÉL MORADA”.

¿Qué harías si una persona muy importante viniera a tu casa?  Quizá limpiarías tu habitación o barrerías el piso de la cocina.  En la Biblia, Jesús recibe el nombre de Emanuel, que significa “Dios con nosotros”.  ¡Jesús quiere hacer Su hogar dentro de cada uno de nosotros!  Y lo mejor es que no espera hasta que seamos perfectos para mudarse.  A través de su cuidado y amor, Jesús nos transforma para que seamos personas nuevas que Lo aman y obedecen.

Clave de Hoy
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