La carrera de barcos

“Antes que te vayas mañana, hay una cosa más que debes hacer en París”, sugirió Sofía.  Ella paseaba con un sendero en los Jardines de Luxemburgo con su prima, Melodía.  Sus padres los seguían, conversando sobre el trabajo que padre de Sofía acababa de aceptar en Francia.

“¡Mira!”, señaló Sofía cuando lograron divisar una gran ensenada.  Había niños que la rodeaban, absortos por pequeños barcos de madera que serpenteaban en el agua.  “¡Hagamos carreras de barcos!”, exclamó la niña.

Al oír la idea, el padre de Sofía dijo: “Voy a rentar un par de barcos para que Melodía pueda intentarlo.  Ha sido una tradición de este lugar por más de cien años”.

Las niñas eligieron sus botes y cada una recibió un largo palo de madera.  “Debes usar el palo para controlar su barco y empujarlo en la dirección que quieras ir”, explicó Sofía.

Las niñas ubicaron sus veleros el uno junto al otro en el estanque.  Sofía apuntó al centro de la ensenada, donde una estatua de piedra chorreaba agua al aire.  “El primer barco que llegue a la fuente gana”, indicó.  “En sus marcas, listos, ¡fuera!”

Las niñas arrancaron sus barcos.  Una brisa atrapó las velas, impulsando los barcos de madera hacia adelante.  Mientras el velero de Melodía se dirigía hacia la estatua, Sofía gritó: “¡Mi bote se desvió del curso!”  La niña corrió al otro lado de la ensenada y empujó el velero con su palo.  Cuando Sofía finalmente pudo hacerlo girar, el bote de Melodía ya se estaba meciendo junto a la fuente.

“¡Gané!”, chilló Melodía.

Al salir del parque, Sofía expresó: “El que nos hayamos mudado a París me hace sentir que me desvié de curso, como cuando mi velero flotó al lado equivocado de la ensenada”.  La niña parpadeó para evitar que salieran las lágrimas.  “Creo que no pertenezco a este lugar.  Extraño mi hogar… y a ti”.

Melodía abrazó a su prima.  “No puedes estar desviada de curso porque Dios tiene el control.  Él es tu piloto y te guía a lo que es mejor para ti.  Sé que es difícil, también te extraño, pero Dios te ama y entregó a Su Hijo para salvarte.  Confía en que Él te guiará”.

Sofía sonrió y asintió.  “Oraré a Jesús cada vez que me sienta desanimada y tenga ganas de volver a mi país”.

“Excelente”, afirmó Melodía.  “También voy a orar por ti”.  —  ELENA DEE

CONFÍA EN LA GUÍA DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: SALMO  32:8 (NTV)

EL SEÑOR DICE: “TE GUIARÉ POR EL MEJOR SENDERO PARA TU VIDA; TE ACONSEJARÉ Y VELARÉ POR TI”.

¿Has dejado un lugar familiar para irte a vivir en otra ciudad o asistir a una nueva escuela?  ¿Sientes desesperanza cuando cambios fuertes afectan tu vida?  Dios controla todo, incluyendo los cambios que te preocupan.  Él te ama y entregó a Su Hijo, Jesús, por ti y promete que hará lo que es mejor para ti.  Confía en Dios, sabiendo que Él está contigo en cada paso de tu camino.

Clave de Hoy
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