La canasta de rescate (Parte 2)

“¡Esto es tan genial!”, exclamó Isaías mientras su tío volaba el helicóptero junto a un río.  El tío Toño, un piloto que tenía un servicio de helicópteros de emergencia, estaba dando a Isaías y a su amigo Claudio un paseo en helicóptero.

Claudio sonrió.  “Cuéntanos sobre los rescates que has realizado”.

El tío Toño señaló el río.  “¿Pueden ver los abedules blancos que están cerca de la cascada?  Hay señales a lo largo del río que advierten a los botes para que no vayan más allá de esos árboles porque hay una fuerte corriente natural en esa parte del río.  Los botes que quedan atrapados en la corriente normalmente terminan justo en la cascada”.

“¿Y has rescatado a algunos de ellos?”, preguntó Claudio, emocionado.

El tío Toño asintió.  “Hace algunas semanas, un pescador se quedó sentado y dejó que su bote flotara a la deriva mientras pescaba.  No se dio cuenta de qué tan lejos llegó y, antes de fijarse, había pasado más allá de los árboles y no podía regresar”.

“¿Usaste la canasta de rescate para salvarlo?”, preguntó Isaías.

“Sí”, contestó el tío Toño.  “Mi compañero estaba conmigo y bajó la canasta.  El pescador se subió rápidamente y llegó sano y salvo al helicóptero en el instante en que su bote cayó por la cascada”.

Isaías silbó.  “¡Guau!  Eso estuvo cerca”.

“Así es”, respondió el tío.  “Dijo que simplemente se dejó llevar cuando, de repente, se dio cuenta de que había cruzado la línea de peligro”.

“Entonces no se pasó de la línea a propósito”, comentó Claudio.  “Solo flotó por inercia”.

“Correcto.  Por eso es tan importante poner atención cuando uno está en el río.  Flotar a la deriva es peligroso”.

“Lo tendremos en mente la próxima vez que estemos en el agua”, indicó Isaías.

“Muy bien”, dijo el tío Toño.  “Pero recuerden que también podemos flotar a la deriva de otras maneras.  Podemos ir a la deriva con lo que todos piensan y hacen, en lugar de abrazar la verdad del evangelio.  El mundo nos dice que las cosas como el dinero, el poder y la popularidad son lo más importante, pero ir detrás de esas cosas solo lleva a la destrucción”.  El tío bajó en picada con el helicóptero por encima de otra fuerte cascada.  “Es por eso que la Biblia nos dice que permanezcamos alertas.  En lugar de seguir la corriente a lo que los demás creen que es verdad, debemos confiar en Jesús y seguirlo.  Él es el único que puede salvarnos de caer al precipicio”.  – HARRY C. TROVER

SIGUE A JESÚS Y CONFÍA EN ÉL

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 12:2

NO SE ADAPTEN (NO SE CONFORMEN) A ESTE MUNDO.

¿Confías en Jesús y lo sigues?  ¿O vas detrás de las cosas que este mundo ofrece?  Está bien que disfrutes las bendiciones que Dios te ha dado, pero si el propósito de tu vida es comprar más cosas o caerle bien a la gente, has flotado a la deriva a un territorio peligroso.  Solo Jesús puede salvarnos y darnos vida eterna.  Confía en Jesús y síguelo.  (Presiona aquí para que leas acerca de las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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