Hijos del Rey (Parte 1)

Leer: Salmo 24

“¿Quieres venir un rato a mi casa?”, preguntó Elsa mientras ella y Magdalena se bajaban del autobús de la escuela.

“Bueno”, contestó Magdalena.  “Solo tengo que preguntarle a mi mamá primero”.

Después de pedirle permiso a la mamá de Magdalena, las niñas fueron a la casa de Elsa, comieron un bocadillo y luego fueron a la habitación de Elsa.  “Mi mamá de dio algunos de sus vestidos viejos”, le contó Elsa.  “Podemos ponérnoslos y jugar a que somos princesas”.

“¡Sí!  ¡Qué divertido!”

Después de elegir los vestidos y de ponérselos, las niñas hicieron coronas de papel y se pusieron a caminar con sus largos trajes de princesa.  Se sentaron en tronos imaginarios, mientras sirvientes imaginarios hacían todo lo que ellas decían.

Cuando el hermano de Elsa, Stéfano, pasó por ahí, se detuvo por un momento para ver lo que estaba pasando.  “Sus majestades”, dijo dramáticamente.  “Lamento mucho ser el que tenga que decirlo, pero tienen que despedir a sus estilistas reales.  Sus vestidos se miran viejos y pasados de moda”.

“¡No es verdad!”, exclamó Magdalena, indignada.  “Son bellos trajes de princesa.  ¡Solo tienes envidia porque no eres un príncipe!”

Stéfano se rio.  “Lo que ustedes digan”, contestó y siguió su camino por el pasillo.

Durante la cena, Stéfano le pasó la canasta del pan a Elsa.  “Sírvase un pancito, Su Majestad”, dijo en tono burlón.  “Cuénteme, ¿puede ponerse la mantequilla?  Si no, solo debe tronar sus reales dedos y alguien aplicará la dorada mantequilla con un cuchillo de oro en su pan”.  Elsa puso una sonrisa irónica y le clavó los ojos a su hermano.

“¿Qué está pasando?”, preguntó el papá.  Cuando se enteró del juego que tuvieron las niñas en la tarde, sorprendió a Elsa cuando señaló: “¿Quieren saber una cosa?  ¡En realidad eres una princesa!  ¡Y Stéfano es un príncipe!”

“¿Qué?”, gritó Elsa.  “¡Pero tú no eres un rey!”

“No”, replicó el papá, “pero como ambos han recibido a Jesús como su Salvador, Dios es su Padre, y Él es el Rey de reyes.  Entonces, de cierto modo, eso te convierte en una princesa, ¿verdad?”

“¡Genial!”, expresó Elsa.  “¡Magdalena quedará muy sorprendida!  Mañana se lo voy a contar”.

“¿Magdalena conoce a Jesús?”, preguntó el padre.  “¿El Rey es su Padre celestial?”

“No sé”, murmuró Elsa.  “Le voy a preguntar.  ¡Si todavía no es una princesa, quizá quiera convertirse en una!”VICTORIA JUANSON

DIOS ES EL REY DE REYES

VERSÍCULO CLAVE: APOCALIPSIS 17:14

ÉL ES SEÑOR DE SEÑORES Y REY DE REYES. 

¿Eres un hijo o hija de Dios, del Rey de reyes?  Si confías en Jesús como tu Salvador, eres Su hijo o hija.  Puede que no te sientas como un príncipe o una princesa, pero ¡tu Padre celestial es quien gobierna todo el universo!  Si eres Su hijo o Su hija, dale las gracias por todo lo que ha hecho por ti y pídele que te ayude a dar a conocer a otros que también pueden ser sus hijos.  Si no eres hijo o hija de Dios, ¡puedes llegar a serlo hoy mismo!  (Lee aquí sobre las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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