Herramientas que hablan

“Tu amigo Jonatán realmente está creciendo en su fe, ¿verdad?  Ha sido divertido ver cómo se ha conectado en la iglesia”, comentó el tío Alfonso mientras Leo le ayudaba a reemplazar las tablas desgastadas de la entrada de la casa.

“Sí”, contestó Leo.

“Su solo con el coro de niños estuvo excelente”, opinó el tío entre chirridos mientras halaba los clavos.  Leo no respondió y permaneció callado mientras trabajaban… demasiado callado.  El tío Alfonso puso a un lado su martillo.  “Leo, ¿estás bien?”

Leo suspiró.  “Es solo que Jonatán hace todo mejor que yo.  Antes yo cantaba los solos, pero ahora Jonatán canta la mayoría.  También es el estudiante estrella de la clase en la iglesia… él trae más visitas y aprende más versículos bíblicos que los demás”.

El tío Alfonso asintió.  “Pásame la cinta métrica de la caja de herramientas, por favor, Leo.  Midamos y cortemos las nuevas tablas”.  El tío sonrió.  “¿Qué pensarías si el martillo se enojara cuando empezamos a usar la cinta métrica?  ¿O qué tal si el martillo dijera: ‘Me dejaste en esta caja por una hora, así que ya no mediré nada para ti’?  O: ‘Si no me dejas sacar los clavos, me rehúso a trabajar’”.

Leo sonrió.  “¡No pueden hacer el trabajo del otro!  Son herramientas.  Tienen que hacer aquello para lo que fueron fabricadas”.

“Correcto”, afirmó el tío Alfonso.  “Y los cristianos son herramientas en las manos de Dios.  Él nos da a cada uno de nosotros un trabajo por hacer.  No es una competencia, todos estamos en el mismo equipo.  Servimos porque amamos a Jesús y queremos compartir Su amor con los demás… no queremos quedar bien”.

Leo frunció el ceño.  “Pero ¿por qué debe hacer Jonatán todo lo que yo hago, pero mejor?”

“¿Cuántos martillos hay en mi caja de herramientas, Leo?”, preguntó el tío Alfonso.

Leo revisó.  “Hay dos”, replicó.

El tío Alfonso hizo un gesto afirmativo.  “Y los uso a ambos.  Es igual con Jesús.  Él nos ama a todos y nos usa a cada uno a Su manera, para que más personas puedan conocerlo.  Una herramienta no le dice al carpintero cuándo quiere trabajar o qué es lo que quiere hacer.  Simplemente espera, lista y dispuesta para cualquier tarea que el carpintero le dé.  Y así debemos estar nosotros también, Leo, listos y dispuestos para que Jesús nos use como Él quiera y cuando a Él le plazca”. – BARBARA J. WESTBERG

LOS CRISTIANOS SON HERRAMIENTAS DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: 1 PEDRO 4:10

SEGÚN CADA UNO HA RECIBIDO UN DON ESPECIAL, ÚSELO SIRVIÉNDOSE LOS UNOS A LOS OTROS.

¿Tienes envidia de otros cristianos?  Recuerda que Jesús nos usa a cada uno de nosotros para llevar a cabo Su obra y compartir Su amor con otros de la manera que Él considera mejor.  Todos estamos en el mismo equipo con otros cristianos que tienen dones diferentes y similares a los nuestros.  Confía en que Jesús te mostrará de qué modo Él quiere que le sirvas.  Luego hazlo fielmente como una de las muchas herramientas de Su caja.

 

Clave de Hoy
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