Hechos para usarlos

Después de la iglesia, Aura sintió una palmadita en su hombro.  Era el señor López, el director musical del ministerio infantil, que se había sentado frente a la familia de la niña durante el culto.

—Aura —le dijo—, ¡te oí cantar durante la alabanza y tienes una voz muy bonita!  ¿Quisieras cantar en el coro infantil para el programa de Navidad?  Necesitamos más cantantes porque algunos miembros de nuestro coro viajarán fuera de la ciudad.

—Este… creo que no —tartamudeó Aura—.  Creo que voy a estar ocupada —la niña se despidió de apuro del señor López, antes de salir corriendo adonde estaban sus padres, al otro lado del auditorio.

Cuando llegaron a la casa, Aura le contó a su mamá sobre la propuesta del señor López.

—¿Por qué no lo intentas, hija? —preguntó la madre—.  Es verdad que tienes una voz muy hermosa.

—Pero ¿y si me olvido de las letras o me sale un gallo? —se quejó Aura.

—No te pidieron que cantes como solista —opinó mamá—.  Cantarías con los demás niños.

—Sí, pero no conozco a ninguno de los niños del coro —murmuró Aura—.  Me voy a sentir rara.

—Bueno, no me gusta que desperdicies así tu voz —señaló su madre mientras comenzaba a preparar el almuerzo.  Aura se quedó confundida con el comentario de su mamá, pero no pidió una explicación.

Esa noche, la niña puso los últimos toques en una bufanda que estaba tejiendo para dársela a su abuela por Navidad.  Su mamá le había enseñado a tejer y la bufanda le había quedado bien.

—Creo que a la abuela le gustará, ¿qué te parece, mamá? —preguntó Aura.

—Estoy segura de que le encantará.  Es muy bonita —contestó su madre—.  ¿Crees que se pondrá la bufanda?  ¿O la guardará en el armario y nunca dejará que nadie la vea?

—¿Guardarla en el armario?  ¡Espero que no!  La tejí para que la abuela se ponga la bufanda, no para que la esconda.

Mamá asintió.

—Cuando damos un regalo, es para que la persona lo use… y Dios nos da dones por la misma razón.  Se supone que debemos usarlos para llevar a otros a Jesús.

—Entonces a eso te referías cuando decías que no desperdicie mi voz —declaró Aura—.  Querías decirme que debo usarla.

—Tal parece que realmente te necesitan para el programa de Navidad —aseguró su madre—.  Podrías usar tu voz para ayudar a que nuestra iglesia celebre el mejor regalo que nos ha dado Dios: Jesús.

Aura asintió.

—Está bien, le diré al señor López que voy a cantar.

JAN L. HANSEN

USA TUS TALENTOS PARA DIOS

VERSÍCULO CLAVE: 1 TIMOTEO 4:14

NO DESCUIDES EL DON ESPIRITUAL QUE ESTÁ EN TI.

¿Alguna vez descubriste que alguien no usaba un regalo que le diste?  ¿Qué puedes decir de los dones que Dios te ha dado?  ¿Los estás usando?  ¿Tienes miedo o demasiadas ocupaciones… o quizá simplemente no tienes ganas?  No desperdicies los talentos que Dios te ha dado.  Úsalos  para que las demás personas puedan ver el maravilloso regalo que Dios ha dado a todo el mundo: el regalo de Su Hijo, Jesús.

Clave de Hoy
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