Frascos llenos

—¿Por qué traes los frascos de vidrio para comprar comida, mamá? —preguntó Miqueas. 

—Estamos probando algo diferente para reducir los desperdicios de plástico —explicó su madre—.  Hoy visitaremos una tienda que vende alimentos al granel, que es un lugar donde traes tus propios envases y los llenas con lo que necesitas.  Los productos están en contenedores grandes o dispensadores en la tienda.

Cuando llegaron al almacén, Miqueas vio a qué se refería su mamá.  Había filas de enormes contenedores llenos de nueces, arroz, frijoles y pasta.  Observó cajones coloridos llenos de frutas y vegetales, reunidos en la mitad.  Las paredes estaban alineadas con dispensadores llenos de miel de abeja, caramelos de colores, cereales crocantes y frutos secos.  Incluso había una repisa con dispensadores de cosas no comestibles, como champú o jabón líquido para lavar los platos.

Madre e hijo pesaron sus frascos en una estación cerca de la entrada de la tienda y se dedicaron a llenarlos con todas las cosas que necesitaban.  En poco tiempo, su carrito de compras se veía tan colorido como el almacén.

Cuando iban de regreso a casa, Miqueas comentó:

—¡Qué divertido!  ¡Me gustó llenar los frascos!

Mamá asintió.

—A mí también.  Me agrada poder comprar exactamente la cantidad que necesitamos de cada producto, y es divertido ver cómo los frascos vacíos se llenan de colores —ella hizo una pausa—.  ¿Sabes?  Nosotros nos parecemos mucho a estos frascos.

—¿Cómo?  —preguntó Miqueas—.  ¿En qué nos parecemos a los frascos?

Su madre rio.

—No nos parecemos físicamente a los frascos.  Pero la Biblia compara a los cristianos con envases, con vasos de barro.  Al igual que un frasco, no estamos completos si estamos vacíos.  Por sí solos, no amamos a Dios y las personas, y no podemos salvarnos a nosotros mismos del pecado y sus consecuencias.  Para estar completos, necesitamos que Jesús nos llene.

—entonces, ¿Jesús nos llena como a un frasco? —preguntó Miqueas.

—Sí —afirmó mamá—.  Él es nuestro Salvador del pecado y la muerte, y no hay nada que podamos hacer por nosotros mismos para llenarnos de Su amor y salvación.  Es un regalo gratuito.  Cada vez que vemos estos frascos, podemos mirar las cosas buenas con las que están llenos, y cuando la gente nos conozca, ellos verán que Jesús nos ha llenado con Su bondad y amor. 

                                         KANDI ZELLER

JESÚS NOS LLENA DE COSAS BUENAS

VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 4:7

PERO TENEMOS ESTE TESORO EN VASOS DE BARRO, PARA QUE LA EXTRAORDINARIA GRANDEZA DEL PODER SEA DE DIOS Y NO DE NOSOTROS.

¿Eres un frasco lleno?  Cuando ponemos nuestra confianza en Jesús, Él nos llena con Su bondad.  No podríamos hacer nada para merecer el regalo gratuito de Su amor y salvación, así que Jesús murió y resucitó para que podamos ser rescatados del pecado y la muerte.  Si todavía no has puesto tu confianza en Jesús, hazlo hoy mismo, para que Él pueda hacerte una persona completa.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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