Explosión de amargura

Joaquín entró enojado a la cocina, lanzó su mochila en el piso y refunfuñó.

—¡Tengo el peor maestro de ciencias del mundo!

Su madre se secó las manos en una toalla y se dio vuelta para mirar a su hijo de frente.

—Cálmate, Joaquín. ¿Qué tiene de malo tu maestro de ciencias? Cuando conocí al señor Hidalgo en la conferencia de padres y maestros, me pareció muy amable. Pero sí mencionó que tienes una mala actitud en la clase.

—¡El señor Hidalgo es demasiado estricto! Nos asignó un proyecto para el fin de semana. ¡Es tan injusto! —Joaquín sacó un papel arrugado de papel de su mochila y se lo entregó a su madre de mala gana—. Dijo que tenemos que hacer un volcán y escribir un reporte de laboratorio.

Mamá leyó las instrucciones.

—Creo que tenemos tiempo suficiente para terminar este proyecto antes de la cena.

Con un suspiro de frustración, Joaquín se puso a trabajar. Dio un vistazo a las instrucciones y puso arcilla alrededor de una botella de agua para pegarla en su lugar. Después añadió bicarbonato y colorante rojo en la botella.

—¿Cuál es el último paso? —preguntó su madre.

—Agregar una taza de vinagre —mientras llenaba la taza, Joaquín murmuró—. Esto es tan aburrido.

El niño echó el vinagre en la botella y se apartó un poco para observar el volcán. Sin advertencia, este erupcionó con una explosión roja, cubriendo a Joaquín de un líquido pegajoso.

Mamá ahogó un grito.

—¿Qué pasó?

Joaquín se limpió el limo de los ojos y miró otra vez las instrucciones.

—¡Ay! ¡Me olvidé de hacerle agujeros a la botella!

—¿Sabes? —comentó su madre mientras se sentaba a la mesa—. Creo que tu actitud con el señor Hidalgo es muy parecida a este volcán.

—¿A qué te refieres? —el niño entrecerró los ojos.

—Parece que has estado acumulando amargura en tu corazón, una amargura que explota y deja un desastre repugnante por todos lados. Pero Jesús llena nuestros corazones con algo diferente. Él hace que nuestros corazones desborden con bondad y perdón, no con amargura.

Joaquín se quedó mirando el piso.

—Creo que sí he sentido amargura contra el señor Hidalgo porque nos manda demasiadas tareas, pero debería ser más bondadoso y perdonador… especialmente porque él solo trata de ayudarnos a aprender —el niño levantó la vista para mirar a su madre—. Le enviaré un correo electrónico al señor Hidalgo para pedirle perdón por tener una mala actitud. ¡Y después voy a escribir el reporte de laboratorio sobre el mejor proyecto de ciencias del mundo!

OLIVIA SUMMERS

DEJA IR LA AMARGURA

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 12:15 (NTV)

TENGAN CUIDADO DE QUE NO BROTE NINGUNA RAÍZ VENENOSA DE AMARGURA, LA CUAL LOS TRASTORNE A USTEDES Y ENVENENE A MUCHOS.

¿Te resientes fácilmente pero te cuesta perdonar? ¿Acumulas amargura contra otros y permites que siga calentándose hasta que explote? La Biblia nos dice que perdonemos a otros como Jesús nos perdona. En lugar de llenarte de amargura cuando sientas que te han tratado injustamente, entrégale tus cargas a Jesús. Confía en que Él llenará tu corazón con Su amor.

Clave de Hoy
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