Estaca de apoyo

Sofía observó cómo su padre quitaba la estaca que había estado amarrada a un arbolito desde que lo sembraron.  “¿Para qué era esa estaca?”, preguntó.

“Los árboles muy pequeños no suelen tener la fuerza ni la capacidad de crecer derechos por sí mismos.  Crecen torcidos”, explicó papá.  “La estaca era un apoyo para que este arbolito siguiera creciendo recto”. 

“Entonces, ¿por qué se la quitas?”, preguntó Sofía.

“El árbol ya creció lo suficiente como para resistir cualquier viento que venga”, aseguró su padre.  “Está creciendo y poniéndose alto y derecho porque fue sostenido en esa posición por esta estaca de apoyo”.  Él dio un paso atrás y miró al arbolito.  “Muchas veces Dios hace lo mismo con nosotros”.

“¿Sí?”, preguntó Sofía.  “¿A qué te refieres?”

“Él trae personas a nuestras vidas que nos apoyan y nos ayudan a crecer.  Mira tu vida, como ejemplo.  Cuando eras pequeñita, tu mamá y yo solíamos sostener tu mano cuando tratabas de caminar.  Mientras ibas creciendo y mejorando en mantener el equilibrio, te permitíamos irte por tu cuenta”.

Sofía asintió mientras reflexionaba en esto.  “Pero todavía necesito ayuda con otras cosas, como mis tareas de la escuela, a veces.  O ayuda para tomar algunas decisiones”.

“Y siempre estamos gustosos de ayudarte”, le aseguró su padre.  “Pero con el paso del tiempo, no necesitarás tanto nuestra ayuda.  Cuando seas adulta, estarás lista para salir adelante sin mí y sin tu mamá”.

“Entonces sí me parezco al árbol”, comentó Sofía.  “Cuando era pequeño, necesitaba la estaca, pero ahora que es más grande, puede pararse por sí mismo”.

“Ya lo entendiste”, dijo papá.  “Hay un versículo en la Biblia que nos ha animado a tu mamá y a ti para criarte.  Es Proverbios 22:6, que dice: ‘Instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él’.  Te estamos enseñando sobre Jesús y lo que Él ha hecho por ti, y confiamos en que Dios te ayudará a conocerlo y a seguirlo a Él en el futuro.  No importa cuán grande y fuerte crezcas, siempre necesitarás a Jesús.  Nunca lo olvides”.

“No te preocupes”, expresó Sofía.  “¡No lo olvidaré!”  —  RUTH I. JAY

RECIBE DE  BUENA MANERA EL APOYO DE TUS PADRES

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 6:20

HIJO MÍO, GUARDA EL MANDAMIENTO DE TU PADRE Y NO ABANDONES LA ENSEÑANZA DE TU MADRE.

¿Aprecias las enseñanzas y el apoyo de tus padres?  ¿O peleas constantemente con ellos?  Al igual que los arbolitos, los niños necesitan crecer fuertes, no solo físicamente, sino también espiritualmente.  Si tienes padres que te enseñan acerca de Jesús, dale gracias a Dios por ponerlos en tu vida como estacas de apoyo que te ayudan a conocer Su amor y a crecer en la dirección correcta.

Clave de Hoy
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