Especial

Samanta miraba fijamente el espejo de su habitación cuando su prima mayor tocó a su puerta.

—¿Estás lista para salir? —preguntó Avelina.  Ella había aceptado llevar a Samanta en el automóvil a una fiesta al otro lado de la ciudad.

—Creo que ya no tengo ganas de ir a la fiesta —contestó la niña—.  Mamá y yo podremos dejar el regalo de Julieta cuando vayamos mañana a la iglesia.

Avelina se veía sorprendida.

—¿Por qué ya no quieres ir?  Te encantan las fiestas.

—Me veo fea —susurró Samanta, quien se miró al espejo y se tocó la cara—.  ¿Por qué Dios me hizo con todas estas pecas?

Avelina se sentó en la cama de su prima.

—En primer lugar, no tienes nada de fea.  ¡Tienes unos hermosos rizos pelirrojos y enormes ojos verdes!

Samanta frunció el ceño.

—¡Y puntos cafés en todo mi cuerpo, piernas gordas, orejas que sobresalen!  Los niños de mi clase me llaman «la pecosa» y otros apodos.

Avelina se acercó a su prima y  la abrazó.

—Lamento mucho que te digan cosas que hieren tus sentimientos, está mal que lo hagan.  Pero Dios te creó, así que es imposible que seas fea.  Esas pecas son hermosas porque Dios te las dio.  Tus piernas son preciosas porque Dios las formó tal como Él las quería.  ¡Y esas orejas son perfectas porque Dios las formó cuando todavía estabas en la barriguita de tu mamá!

Samanta dejó de mirarse en el espejo y vio a Avelina.

—Pero no me siento bonita.

—Eso es porque estás olvidando a quién perteneces.

—¿A qué te refieres? —preguntó Samanta.

—Debido a que tú confías en Jesús, eres una hija de Dios, una hija del Rey, formada por el Creador con un propósito especial.  ¡Y no hay nadie como tú! —Avelina acomodó el cabello de su prima para quitarlo de su rostro—.  Dios te creó a Su imagen y Él te ama tanto que envió a Jesús a morir por tus pecados, para que pudieras ser Su hija.

Samanta se recogió el cabello en una cola y después miró fijamente su reflejo en el espejo.

—Si Dios se esforzó tanto para hacerme especial y decidió que debo tener pecas, pues… supongo que no debería quejarme.

Avelina sonrió.

—¡Tienes toda la razón!  ¡Ahora vamos a la fiesta! — BONNIE CARR

DIOS TE HIZO

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 139:14

TE DARÉ GRACIAS, PORQUE ASOMBROSA Y MARAVILLOSAMENTE HE SIDO HECHO; MARAVILLOSAS SON TUS OBRAS, Y MI ALMA LO SABE MUY BIEN.

¿Alguna vez has sentido que no das la talla?  A lo mejor no te gusta cómo se ve tu cabello o tu nariz, o quisieras poder correr tan rápido o lanzar una pelota tan lejos como alguno de los otros niños.  Cada vez que te sientas así, recuerda que Dios te hizo especial, ¡tal como eres!  Él te hizo Su hijo o Su hija al enviar a Su Hijo Jesús a morir por ti.  Siempre darás la talla porque Dios te creó y te ama.

Clave de Hoy
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