El merodeador

Christian se sentó en la cama, sobresaltado.  “Algo me despertó.  ¿Qué fue eso?”, se preguntaba.  Los pisos chirriaban en el piso de abajo y al niño le pareció que oía unos pasos.  “¿Habrá alguien ahí?  ¿O solo estoy imaginando las cosas?”  Asustado, Christian cruzó el pasillo de puntillas y golpeó suavemente en la puerta de la habitación de sus padres.  Cuando oyó que su papá le decía que entrara, abrió la puerta y susurró: “Papá, creo que hay un merodeador en el piso de abajo”.

Mamá y papá se sentaron en la cama y escucharon atentamente.  También oyeron ruidos.  “Quédense aquí”, indicó el padre.  “Voy a investigar”.  En silencio bajó las gradas y después Christian y su madre oyeron lo que parecía una puerta cerrándose y luego voces bajas.  Un momento después, papá subió por las gradas, guiando delicadamente al hermano mayor de Christian, Adán, por el pasillo.

“Aquí está el merodeador”, bromeó su padre después de llevar gentilmente a Adán a su propia habitación.  “Tu hermano estaba sonámbulo otra vez.  Ahora debemos volver a dormir.  Mañana platicaremos sobre esto”.

Al día siguiente, Christian sonrió a su hermano.  “Papá nos contó que te saliste de tu cama, preparaste un sándwich de jamón y lo pusiste en tu lonchera”.

Adán rio.  Casi no podía creer lo sucedido.  “Supongo que me estaba alistando para la escuela, ¡pero no sé por qué lo hice!  Me gusta la escuela, ¡pero no tanto como para ir allá a la medianoche!”

El domingo siguiente, Christian dio un codazo a su hermano mientras regresaban a su casa, después de la iglesia.  “Oye, Adán, ¿sabes una cosa?  Hoy hablamos de ti en la escuela dominical.  Les conté a los niños de mi clase de cómo caminas sonámbulo”.

Adán sonrió.  “Claro que sí.  Ahora soy famoso”, declaró.

“El señor Gómez usó tu ejemplo para una ilustración”, comentó Christian.  “Dijo que hiciste los movimientos de una vida cotidiana, y la gente a veces hace todos los movimientos de la vida cristiana, como ir a la iglesia y otras cosas que hacen los cristianos.  El señor Gómez dice que tenemos que despertar y disfrutar la vida real al confiar en Jesús, y dejar de simplemente hacer movimientos inconscientes”.

“Bueno, puede que yo camine dormido, pero también disfruto la vida real”, aseguró Adán.  “Me despierto y vivo mi realidad aquí en la tierra, y también tengo una vida real por la eternidad con Jesús”.  —  JAN L. HANSEN

LA VIDA REAL ESTÁ EN JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 1:12

PERO A TODOS LOS QUE LO RECIBIERON, LES DIO EL DERECHO DE LLEGAR A SER HIJOS DE DIOS, ES DECIR, A LOS QUE CREEN EN SU NOMBRE.

¿Haces todos los movimientos de una vida cristiana?  ¿Lees tu Biblia, asistes a la iglesia, oras y haces tu mejor esfuerzo por ser una buena persona, pero nunca has confiado en Jesús como tu Salvado?  Hacer los movimientos no te salva de tus pecados ni te da vida eterna.  Solo Jesús puede hacerlo.  ¿Quieres confiar en Jesús hoy mismo?  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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