El médico sabe lo que es mejor

 “¿Cómo te sientes, tía Eulalia?”, preguntó la mamá de Tobías cuando se detuvieron en el hogar de ancianos para dejar un guisado.

“Me siento miserable”, respondió la tía Eulalia.  “Fui con un nuevo médico, pero no me ha sentado bien.  Ha sido un desperdicio de dinero.  No le recomiendo ese doctor a nadie”.

“Qué mal”, indicó la madre.  “¿No te recetó algún medicamento?”

“Bueno, sí, me recetó unas pastillas”, admitió la tía Eulalia.  “Tomé algunas, ¡pero no voy a tomar más!  Son tan difíciles de tragar.  Además, no me ayudaron mucho”.

“¿Y cómo vas con tu dieta?”, preguntó mamá.  “¿El médico te dijo algo de la comida?”

“Me dijo que coma menos sal”, respondió la tía Eulalia, “¡pero comer sin sal es como no comer!  No soporto la comida insípida”.

“A lo mejor te haga bien un poco de ejercicio”, sugirió la madre.

La tía Eulalia rio.  “El médico dice que debo salir a caminar tres o cuatro veces por semana.  ¿A mi edad?  ¡Qué ridículo!”

Mamá trató de persuadir a la tía Eulalia para que siguiera las instrucciones del médico, pero la anciana negó la cabeza.  “No sirve de nada”.

Esa noche, Tobías le contó a su papá sobre la visita con la tía Eulalia.  “Es graciosa”, opinó Tobías.  “Cree que el médico no es bueno, pero no hace nada de las cosas que él le dijo que hiciera.  ¡Con razón no mejora!”

El padre asintió, pensativo.  “Como cristianos, espero que nunca hagamos lo mismo”.

Tobías miró a su padre, desconcertado.  “Nosotros sí escuchamos al doctor Jaramillo”.

“Creo que papá se refiere a nuestro médico espiritual”, señaló mamá.  “¡Jesús!”

“Así es”, afirmó su padre.  “Dios nos ha dado la Biblia y ahí nos dice qué debemos hacer para tener una vida cristiana saludable, cómo llevarnos bien con otras personas, cómo resistir a la tentación, cómo actuar como Jesús y muchas otras cosas.  Tenemos que obedecer a Dios.  Cuando confiamos en que Jesús nos ayudará a poner en práctica Su Palabra en nuestras vidas, los demás podrán ver qué excelente médico es Él”.  SHERRY L. KUYT

SEAMOS HACEDORES DE LA PALABRA DE DIOS

    VERSÍCULO CLAVE: SANTIAGO 1:22

SEAN HACEDORES DE LA PALABRA Y NO SOLAMENTE OIDORES.

Cuando lees la Biblia y vas a la iglesia, ¿oyes la Palabra de Dios y la aplicas a tu vida?  ¿O no pones mucha atención a lo que dice?  No seas como la tía Eulalia.  Su médico trató de ayudarla a mejorar, pero ella se rehusó a hacerlo que él le decía.  Como cristianos, debemos obedecer a nuestro médico espiritual: Jesús.  Escucha la verdad de Su Palabra y confía en que Él te ayudará a ponerla en práctica.

Clave de Hoy
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