El impermeable de Eduardo

Eduardo quería jugar en la lluvia, pero su impermeable le quedaba chico. Si tan solo tuviera un impermeable tan genial como el de su hermano mayor, que hasta era de camuflaje. Eso resolvería su problema. El niño metió la cabeza en la habitación de Danilo.

—¿Hermano? ¿Me puedes prestar tu impermeable?

Danilo no contestó. Seguía dormido. ¿Y si Eduardo tomaba el impermeable de Danilo para quedárselo? El hermano mayor necesitaba uno nuevo de todos modos. No estaba robando nada si preguntaba primero, ¿verdad?

—¿Puedo quedarme con tu impermeable? —preguntó Eduardo. Entonces tomó el ronquido de Danilo como un sí. Agarró el impermeable y fue corriendo al patio trasero de la casa. El niño saltó en todos los charcos de lodo. Ni siquiera oyó cuando la puerta se abrió unos minutos después.

—¡Ese es mi impermeable!

Eduardo sintió un nudo en el estómago.

—¡Tú me lo diste!

—No, lo robaste.

Eduardo dio un paso para atrás y se tropezó. Cuando el niño cayó, se oyó el ruido del impermeable que se rasgaba. Danilo entro corriendo. Antes que Eduardo pudiera ponerse de pie, Danilo y su madre estaban en la puerta.

—Eduardo, por favor, ven acá —indicó mamá. Eduardo caminó cabizbajo. El impermeable estaba roto en todo el lado derecho, de arriba abajo—. ¿Por qué te robaste el abrigo de tu hermano? —preguntó la madre.

Eduardo negó con la cabeza.

—¡No lo robé!

—¡Sí lo robó! —exclamó Danilo.

Mamá hizo callar a Danilo.

—Eduardo, actuaste como si el impermeable fuera tuyo. ¿No te parece que eso es robar? —el niño permaneció con la cabeza baja—. ¿Sabes lo que dice Jesús sobre robar? —preguntó su madre.

—¿Que es malo? Sé que uno de los Diez Mandamientos dice que no debemos robar.

Mamá asintió.

—En lugar de robar, Jesús nos dice que tenemos que dar. Incluso dice que, si alguien quiere tomar tu camisa, tienes que darle también tu capa. Él entregó Su propia vida para salvarnos, a pesar de que no lo merecíamos, y nos dice que demos a otros de la misma manera. Robar es lo contrario de lo que somos llamados a hacer como seguidores de Jesús.

Eduardo le devolvió el impermeable a Danilo.

—Perdóname por haberlo tomado.

El hermano mayor negó con la cabeza.

—Quédatelo. De todos modos, ahora está roto.

Nadie se quedó con el impermeable de camuflaje. Eduardo volvió a usar su impermeable pequeño y Danilo se compró uno nuevo. Pero, después de esa mañana, Eduardo empezó darle cosas a su hermano mayor y Danilo comenzó a darle cosas a su hermano menor. Eduardo estaba seguro de que no volvería a robar más impermeables. Quería dar, como Jesús.

BECCA WIERWILLE

DA Y NO ROBES

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 4:28 (NTV)

SI ERES LADRÓN, DEJA DE ROBAR. EN CAMBIO, USA TUS MANOS EN UN BUEN TRABAJO DIGNO Y LUEGO COMPARTE GENEROSAMENTE CON LOS QUE TIENEN NECESIDAD. 

¿Alguna vez has tomado algo que no te pertenecía? ¿Cómo te sentiste después? A veces creemos que robar algo que realmente queremos nos hará felices, pero el verdadero gozo no viene de las cosas. El gozo viene de Jesús, quien dio Su vida por nosotros y nos enseña a demostrar a otros Su bondad, generosidad y amor.

Clave de Hoy
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