El fruto del Espíritu (Parte 1)

“¡Mirna!”  Liliana llamó a su hermana, mientras inspeccionaba sus cuatro plantitas de tomate.  “Mira, ¡tiene tomatitos verdes!”  Esta era la primera vez que Liliana cultivaba un huerto, y estaba muy emocionada.

Mirna sonrió.  “¿Te das cuenta?  Solo debías tener paciencia”.  Mirna tenía casi 14 años y ya había ayudado antes a su mamá a cultivar huertos.

“¡Miren esos tomatitos diminutos!”, se burló una voz desde la casa de al lado.  “Nosotros tuvimos tomates de nuestras platas hace varias semanas”.  La voz pertenecía a Rafael, su vecino, que siempre se burlaba de Liliana.  Él y madre también tenían un huerto, pero compraron sus plantas ya crecidas y ahora estaban llenas de frutos.

Mirna puso su mano en el hombro de su hermana.  “Ignóralo.  Tus tomates están creciendo perfectamente bien.  Ahora que están empezando a dar fruto, deberíamos ponerles nombre.  Eso es lo que mamá y yo hacemos cada año con nuestras plantas”.

“¿Qué nombre les ponemos?”, preguntó Liliana.

“Bueno, los tomates son una fruta”, dijo Mirna.  “Y la Biblia nos dice que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio “.

“Entonces, ¿el fruto del Espíritu es todas esas cosas?”, preguntó Liliana.

“Sí”, contestó Mirna.  “Y cuando aceptamos a Jesús en nuestras vidas, ese fruto crece en nosotros, así como tus tomatitos crecen en el huerto”.

“Pero solo tenemos cuatro plantas”, señaló Liliana.

“Bueno, podemos elegir cuatro de los frutos como nombres”, afirmó Mirna.  “Y la primera definitivamente debería ser Paciencia, para recordarte que tengas paciencia mientras crecen los tomates”.

Liliana rio.  “¡A ver, a la segunda le llamaremos Gozo porque estaré llena de gozo cuando finalmente crezcan!”

“¿Y a la siguiente?”, preguntó Mirna, disfrutando el juego.

“La siguiente puede ser Bondad, porque los tomates estarán muy buenos y deliciosos”, explicó Liliana.  “Yo he puesto dos nombres y tú solo uno, así que te toca bautizar a la última”.

“La última debe llamarse Amor”, indicó Mirna, “porque nada crece sin amor”.

Liliana sonrió.  “Ahora las cuatro plantitas tienen nombres de los frutos del Espíritu”.

“Así es”, respondió Mirna.  “Y van a seguir creciendo, tal como el fruto del Espíritu crece en ti”.KRISTIN BEAVEN

DIOS HACE CRECER EL FRUTO EN LA VIDA DEL CRISTIANO

VERSÍCULO CLAVE: GÁLATAS 5:22-23

 PERO EL FRUTO DEL ESPÍRITU ES AMOR, GOZO, PAZ, PACIENCIA, BENIGNIDAD, BONDAD, FIDELIDAD, MANSEDUMBRE, DOMINIO PROPIO.

¿Sabías que, si eres cristiano, crecerá fruto en tu vida?  Así como el fruto en un huerto es el resultado de la ardua labor del hortelano, cuando entregamos nuestras vidas a Jesús, Él comienza a trabajar en nuestros corazones para que Su fruto comience a crecer en nosotros.  ¿Cuál es el fruto que el Espíritu ha estado produciendo en tu vida?

Clave de Hoy
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