El dolor de la mudanza

Dante se dirigió a su aula en la iglesia.  Estaba ansioso de ver a sus amigos una vez más, pero sabía que era un día para despedirse.  Su corazón se sentía pesado cuando pensaba en ello.  Este era el último día que estaría con su clase antes que su familia se mudara a otra ciudad.

Después de dialogar sobre la lección, el señor Rodríguez se ubicó junto al niño.  “Creo que todos saben que Dante se mudará la próxima semana.  Lo vamos a echar de menos”, aseguró, recorriendo el salón con la mirada.  “Pero recuerda que, aunque esta despedida es triste, todos los que conocemos a Jesús como su Salvador nos volveremos a ver en el cielo”.  El señor Rodríguez observó a cada uno de sus estudiantes.  “¿No sería estupendo tener una reunión para nuestra clase ahí?  Yo estaré allá y me pregunto… ¿ustedes también estarán?”

El aula estuvo en silencio por un momento y luego Dante levantó su voz.  “Yo sí.  He puesto mi confianza en Jesús como mi Salvador, entonces sí nos volveremos a ver en el cielo”.

El señor Rodríguez sonrió y asintió mientras un niño tras otro afirmaba que confiaba en Jesús y que algún día estaría con Él en el cielo.

Cuando los niños se despidieron al final de la hora de clase, Dante no se sentía tan mal por irse.  “Algún día volveré a ver a mis amigos”, pensó con una sonrisa.  “Me había olvidado de que veré a Tulio, a Samuel, a Estuardo y…”  La sonrisa se borró de su rostro cuando vino el siguiente nombre a su mente.  Era el nombre de uno de sus amigos en la escuela.  “Carlos”, pensó.  “No sé si Carlos es cristiano.  Nunca se lo he preguntado y, si no lo es, puede que nunca vuelva a verlo después de la mudanza.  Voy a hablar con él sobre esto, cuando lo vea mañana en la escuela.  ¡Quiero que él conozca a Jesús y también viva con Él para siempre!

Dante salió de la clase con la determinación de contarles a sus amigos acerca de Jesús en los días que le quedaban en su vieja escuela… y también cuando estuviera haciendo amigos en su nueva escuela.  —  RUTH I. JAY

DI A LOS DEMÁS LO QUE JESÚS HA HECHO POR TI

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 9:25

UNA COSA SÉ: QUE YO ERA CIEGO Y AHORA VEO.

¿Te sientes triste y solo cuando un amigo se muda lejos?  ¿Tus amigos conocen a Jesús?  Tú y tus amigos que son cristianos pueden disfrutar de buenos momentos juntos ahora, y también pueden mirar hacia un futuro en que estarán juntos con Jesús en el cielo.  Pero ¿qué pasará con los que no conocen a Jesús?  ¿Estás dispuesto, como el cielo que fue sanado en la lectura bíblica de hoy, a contar valientemente a los demás lo que Jesús ha hecho en tu vida?

Clave de Hoy
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