El buen samaritano

“Greta”, le llamó su padre, “¿podrías correr al buzón que está en la otra esquina para dejar estas cartas?”  Él entregó a su hija un paquete gordo de sobres.

“Claro que sí”, contestó Greta.  La niña sacó su bicicleta y bajó por la calle.  “¡Ay!”, gritó al caer en un bache grande, y luego: “¡Oh, no!”, mientras los sobres se deslizaban de su mano y volaban por todos lados.

Greta se bajó de su bicicleta y se paró en la calle, con los sobres regados a su alrededor.  Para colmo de males, cuando empezó a recogerlos, una niña se detuvo en la vereda y se quedó mirándola.  Luego llegó su amiga y las dos niñas cuchicheaban y se reían mientras veían cómo Greta recogían los sobres.  Ella sintió cómo se ruborizaba cuando una de ellas tomó una fotografía con su teléfono.  “Me gustaría poder recoger más rápidamente estos sobres”, pensó, “¡pero hay mucho viento!”  Muchas veces los sobres se volaban justo cuando Greta estaba por alcanzarlos, lo que provocaba que las dos niñas se rieran con más fuerza.

Entonces llegó una tercera muchacha.  Cuando vio cómo Greta corría para recoger los sobres, esta se detuvo.  “Hola, soy Estela”, saludó la niña mientras recogía varios sobres.  “¿Necesitas ayuda para llevar las cartas al buzón?  Yo sé lo difícil que es llevar cosas así en una bicicleta”.

“¡Eso sería genial!”, exclamó Greta.  Recogieron el último de los sobres y pedalearon, dejando atrás a las jovencitas que reían.

Cuando Greta llegó a casa, le contó a su familia lo que había sucedido y sobre su nueva amiga, Estela.  Su hermana sonrió.  “Parece que conociste a un Buen Samaritano”.

“Tienes razón”, señaló Greta.  “En la historia que Jesús contó sobre el hombre que quedó herido, el samaritano fue el único que se detuvo a ayudarlo.  Yo no estaba herida, pero sí necesitaba ayuda, y Estela fue la única que se detuvo a ayudarme”.

“Estela sí se parece al Buen Samaritano”, aseguró su padre.  “Ella respondió con amor a tu necesidad, en lugar de ignorarte o burlarse de ti.  Ella te mostró el amor de Jesús”.

“Sí”, afirmó Greta.  “Ella fue un Buen Samaritano.  ¡Creo que podremos ser buenas amigas!”  —  LINDA M. WEDDLE

AYUDA A QUIENES ESTÉN EN PROBLEMAS

VERSÍCULO CLAVE: GÁLATAS 6:10

HAGAMOS BIEN A TODOS SEGÚN TENGAMOS OPORTUNIDAD.

¿Ofreces ayudar a las personas que lo necesitan?  Al hombre del que Jesús habló en la lectura bíblica de hoy se lo conoce como el Buen Samaritano.  Él se desvió de su camino para ayudar a alguien que estaba en problemas.  Cuando veas que alguien está luchando con algo, ayúdale.  Si alguien necesita más ayuda de la que puedes darle, pregúntale a un adulto de confianza qué se podría hacer.  Detente y muestra a los demás el amor de Jesús.

Clave de Hoy
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