Decir la verdad (Parte 2)

María estaba sentada sola en las gradas, mirando a un grupo de niñas jugar, cuando Laura llegó a la escuela.  Mientras Laura se sentaba, María torció los ojos.  “Pensé que ibas a jugar con las otras muchachas”, dijo.  “Ve.  No me importa si a no le caigo bien a nadie”.

Lucía inhaló profundamente.  “No es que no caigas bien a nadie, María.  A las chicas les encantaría que juegues con ellas”.

María resopló.  “No quiero jugar su absurdo juego.  ¡Los míos son más divertidos!”

“Es cierto, tú sabes muchos juegos divertidos”, indicó Laura, “y es divertido jugar contigo, pero ¿no te das cuenta?  Los demás chicos también quieren elegir juegos.  No les caes mal.  Es solo que no les gusta que siempre les digas qué hacer.  Vamos, juega nuestro juego por ahora y después podremos jugar el tuyo”.

María dudó.  “No sé cómo se juega eso”, dijo al fin.

“Te enseñamos.  Vamos”.  Laura se puso de pie.  “Me voy a jugar.  Espero que también vengas con nosotros”.

María observó mientras Laura se alejaba.  Trató de enojarse con Laura por dejarla sola, pero en su corazón sabía que su amiga tenía razón.  Pensó en una conversación que había tenido con su mamá unos días antes, cuando la madre le había contado sobre cómo Dios utiliza a veces a otras personas para advertir a los cristianos del pecado en sus vidas.  “Puede ser difícil cuando alguien nos dice una verdad difícil o nos señala que hemos hecho algo malo”, había dicho su mamá, “pero Jesús utiliza a otros para hablar verdad en nuestras vidas porque nos ama, y nos está haciendo crecer para que seamos más como Él”.

Supongo que es cierto que últimamente me he portado egoísta”, pensó María.  “Por favor, perdóname, Jesús”, oró.  “Ayúdame a crecer para ser más como Tú”.

Con un suspiro, María se levantó lentamente y se acercó al grupo.  “Quiero pedirles perdón por haberme portado mandona y difícil”, expresó.  “¿Me podrían enseñar a jugar este juego?”

Las niñas sonrieron y asintieron, y Laura se llenó de alegría.  “Claro, María”, afirmó.  “Nos encantaría enseñarte”.  – ELAINE CHILDS

ESCUCHA LA VERDAD QUE TE DICEN OTRAS PERSONAS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 1:5

EL SABIO OIRÁ Y CRECERÁ EN CONOCIMIENTO, Y EL INTELIGENTE ADQUIRIRÁ HABILIDAD.

¿Alguien te ha dicho una verdad difícil últimamente?  A lo mejor fue algo de ti mismo que no querías oír.  Nunca es divertido que nos señalen nuestras faltas, pero no te enojes.  Jesús a menudo utiliza a otros para mostrarnos el pecado en nuestras vidas y ayudarnos a crecer.  Escucha cuando alguien te dice una verdad difícil y pídele a Jesús que te perdone si has hecho algo malo.  Luego confía en que Él te ayudará a cambiar y crecer.

Clave de Hoy
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