¡Cuidado con el pegamento!

Alicia sabía que debía pedir ayuda antes de probar su nuevo set de manicura, pero no podía esperar.  Con impaciencia desparramó las uñas brillantes en su escritorio y, sin preocuparse por leer las instrucciones, tomó el pegamento y la destapó.

“¿Qué pasa con este pegamento?”, balbuceó mientras el líquido aguado correaba del pico de la botellita.  La sacudió, preguntándose por qué no era espeso como el pegamento de la escuela.  Encogiéndose de hombros, la sostuvo en su uña y apretó la botella para aplicar una generosa cantidad.  La niña aplastó una de las uñas donde estaba el pegamento, el cual se derramó por los bordes hacia su dedo.  “Me preguntó cuánto se demorará en secarse”.

Unos minutos después entró su mamá.  “¡Oh!  ¿Tan rápido estás probando esas uñas?  ¡Ten cuidado con ese pegamento!”

Alicia sonrió y luego frunció el ceño mientras trataba de quitar su mano de la mesa.  “¡Auxilio!  ¡Mi mano se quedó pegada!”

La madre dejó salir un quejido.  Puso a un lado la ropa sucia y salió corriendo a ver qué pasaba.  “¡Me hubiera gustado que me hayas pedido ayuda!  ¡Este pegamento se adhiere tan fuerte que a veces te arranca la piel!”

Alicia se tragó sus lágrimas con un sollozo.  “¿En serio?  ¡Creo que me puse demasiado!”

En pocos minutos, las manos de Alicia quedó libre, pero algunos de sus dedos perdieron pedazos de piel.  La niña levantó su mano, observando sus dedos vendados.  “Mami, ¿sabes a qué me recuerda esto?”

“¿A qué?”, preguntó la madre.

“A los padres de Megan”, expresó Alicia con tristeza.  “El divorcio de sus padres es como cuando despegamos mis dedos de la mesa.  ¡Despegarse duele!”

Mamá asintió y se sentó con su hija.  “Sí, y el divorcio duele mucho más que tratar de sacar el pegamento de tus dedos.  Dios creó el matrimonio como una representación de Cristo y Su Iglesia.  La unidad y el amor entre marido y mujer tienen el propósito de mostrar cuánto Jesús nos ama y nos recuerda de Sus promesas.  Pero el divorcio es el resultado de vivir en un mundo lleno de pecado y de relaciones rotas, y duele”.

Alicia hizo un gesto afirmativo.  “Megan está muy triste por el divorcio de sus padres y ellos también están mal”.

“Quizá puedas ayudarle a Megan, recordándole cuánto Jesús le ama”, señaló mamá.  “Recuérdale que Él promete no dejarla nunca al permanecer junto a ella, como su amiga”.

“Está bien”.  Alicia miró nuevamente sus dedos vendados.  “Y si algún día me caso, ¡voy a poner el pegamento con cuidado!”– REBEKAH LOVE DORRIS

EL DIVORCIO DUELE

VERSÍCULO CLAVE: GÉNESIS 2:24

POR TANTO EL HOMBRE DEJARÁ A SU PADRE Y A SU MADRE Y SE UNIRÁ A SU MUJER, Y SERÁN UNA SOLA CARNE.

¿Conoces a alguien que haya pasado por el dolor de un divorcio?  A lo mejor tú has vivido el divorcio en tu propia familia.  El divorcio duele porque no es el plan de Dios para el matrimonio.  Si estás experimentando el dolor del divorcio, recuerda que Jesús te ama y que Él promete que nunca te dejará.  Confía en que Él estará contigo en los momentos difíciles y te dará la sabiduría para las decisiones de la vida.

Clave de Hoy
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