Corre la voz

—¿Cómo te fue en tu cita con el dentista? —preguntó papá cuando Liliana entró a la cocina con su madre.

—Bien —contestó la niña—.  ¡No tengo caries!

—Excelente —expresó su padre, quien estaba cortando una rebanada de pan de masa madre—.  Estaba a punto de comer un poco del pan que hice en la mañana.  ¿Quieres un poco?

—¡Qué delicia!  Es mi favorito —Liliana tomó una rebanada del pan y se sirvió un vaso de leche—.  Vi a dos niños de mi escuela en el consultorio del dentista.

Mamá asintió mientras colgaba su abrigo en el perchero.

—El doctor Canseco estaba muy ocupado.

—Papá, ¿qué significa «se corre la voz»?

—Significa que hubo una comunicación por medio de hablar —explicó su padre—.  ¿Por qué?

—La recepcionista agradeció a uno de sus pacientes por haber referido a un amigo con el doctor Canseco —indicó Liliana—.  Y después dijo algo como: «Apreciamos recibir a nuevos pacientes cuando se corre la voz».

—Bueno, el paciente debe haberle contado a otra persona que el doctor Canseco es un buen dentista —aseguró papá—.  Los clientes satisfechos son la mejor publicidad.  Correr la voz es una manera efectiva para hacer crecer un negocio porque la gente confía a las personas con quienes tienen alguna relación y valoran sus experiencias y opiniones.

—También le haré publicidad al doctor Canseco y correré la voz —afirmó Liliana—.  Les contaré a mis amigos que es un buen dentista.

—Estoy seguro de que él lo apreciará mucho —señaló el padre con una sonrisa—.  También puedes correr la voz de otras maneras.  De hecho, es algo que todos hacemos cada día.

—¿Es porque contamos a otras personas cuando algo nos gusta? —preguntó Liliana.

—Exactamente —declaró papá—.  Compartimos nuestras buenas experiencias con los demás.  Y lo más importante que podemos compartir es lo que Jesús ha hecho por nosotros.

—Corriendo la voz, ¿verdad? —agregó Liliana—.  Debemos hablar a la gente sobre Jesús.

—Sí, y también reflejar Su amor con nuestro modo de vivir.  Nuestras actitudes y acciones deberían mostrar que Jesús ha cambiado nuestros corazones.  Deberían motiva a otros para que quieran conocer también al Señor —dijo papá mientras untaba mantequilla en el pan—.  Pero tienes razón.  Debemos hablar acerca de Jesús.  Tenemos que contar a las personas lo amoroso y bueno que es Jesús y decirles que también pueden conocerlo.

Liliana asintió mientras mordía su rebanada de pan.

—¡Porque nada satisface tanto como conocer a Jesús!

SHANNON M. HUBER

CUENTA A LOS DEMÁS ACERCA DE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 107:2 (NTV)

¿LOS HA RESCATADO EL SEÑOR? ¡ENTONCES, HABLEN CON LIBERTAD! CUENTEN A OTROS QUE ÉL LOS HA RESCATADO DE SUS ENEMIGOS.

¿Conoces a Jesús como tu Salvador?  ¿Te ha salvado del pecado y cambiado tu corazón?  ¡Entonces no te quedes callado, comparte tu historia con los demás!  Difunde las Buenas Nuevas de lo que Jesús hizo por ti, haz correr la voz, para que otros también puedan conocerlo.  Comparte la satisfacción y el gozo que el Señor te ha dado por medio de tus palabras y por tu forma de vivir.

Clave de Hoy
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