Construir

—¡Es mi turno! —gritó Junior mientras ponía el siguiente bloque. Él y su hermano estaban jugando a construir una torre, y la torre estaba cada vez más alta. Con mucho cuidado, el niño puso la siguiente pieza y se aguantó la respiración cuando la torre se tambaleó, se volvió a tambalear… y gracias a Dios se quedó quieta—. A ver, Max, es tu turno.

Max se concentró con todas sus fuerzas mientras ponía el siguiente bloque de madera delicadamente encima de la torre, que se tambaleó y se inclinó, pero esta vez no se detuvo. Con un fuerte ruido, todas las piezas de la torre se derribaron.

Junior levantó los brazos.

—¡No! ¡Por favor, Max! Estaba tratando de hacer un récord. Debí haberla construido solo. No me sirves para nada.

Max abrió la boca para responder, pero solo se levantó y se fue cabizbajo a su habitación.

Más tarde, esa misma noche, mamá tocó la puerta de la habitación de Junior.

—¿Por si acaso sabes por qué Max está triste hoy? —le preguntó.

Junior se encogió de hombros.

—No sé.

Su madre levantó una ceja.

—¿En serio?

Junior suspiró.

—Bueno, sí me enojé un poquito con él después que hiciera que nuestra torre se cayera. ¡Se supone que tenía que ser un récord mundial!

Mamá asintió.

—Entiendo que eso te haya hecho sentir frustrado, pero Max me dijo que le dijiste que no te sirve para nada. Esas no son palabras bonitas, eso no se le dice a nadie.

Junior bajó la mirada.

—Tienes razón. Lo siento.

Su madre se quedó pensativa.

—¿Sabes? Lo que pasó con tu torre me hace acuerdo de nuestras palabras. Las palabras que decimos pueden edificar a otros o derribarlos. Así como lo hacías con tu torre, debemos tener cuidado para que las palabras que digamos construyan y edifiquen a otros con amor y ánimo, así como Jesús nos anima con Sus Palabras en la Biblia.

Junior asintió.

—Eso tiene sentido. Creo que tengo que decirle algo a Max —el niño salió de su habitación y golpeó la puerta de su hermano—. ¿Max? ¿Puedo entrar?

El pequeño se encogió de hombros.

—Claro.

—Perdóname por lo que te dije hace un rato. ¿Quieres construir otra torre conmigo?

Max sonrió.

—¿En serio?

Junior también sonrió.

—Sí —y esta vez también tenía planeado construir con sus palabras.

CHUKWUKA UGOBI

EDIFICA A OTROS CON TUS PALABRAS

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 4:29

NO SALGA DE LA BOCA DE USTEDES NINGUNA PALABRA MALA, SINO SOLO LA QUE SEA BUENA PARA EDIFICACIÓN, SEGÚN LA NECESIDAD DEL MOMENTO.

¿Tus palabras construyen o derriban? Nuestras palabras tienen un impacto en los demás, así que debemos tener cuidado con lo que decimos. La Biblia nos manda a edificarnos con palabras que animan a los demás y los apuntan a Jesús. Él nos edifica en la Biblia con palabras de amor, esperanza y perdón, y te ayudará a edificar a otros con tus palabras.

Clave de Hoy
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