Congeladas con linternas

Pietro y Quino tomaron sus linternas y salieron para jugar a las congeladas con linternas.  Quino se movía entre las sombras, sorprendiendo silenciosamente a sus amigos y alumbrándolos, para dejarlos congelados en donde estaban parados.  “Rayos”, exclamó Emma.  “Ni siquiera te oí, Quino”.  Emma esperó que algún faro la encontrara para descongelarla y que pudiera moverse otra vez.

Quino corrió para congelar a los demás.  Entonces su linterna se apagó.  La prendió y apagó varias veces, pero no sucedió nada.  Ahí fue cuando Emma le tocó la espalda.  “Te atrapé, Quino.  Estás congelado”.

Después de que Emma desapareciera en la oscuridad, la voz de Quino llenó la oscuridad.  “¡Pietro, ayúdame!  Estoy congelado.  Mis baterías murieron.  ¡Y cuidado con Emma!”

“Qué bueno que siempre tengo extras”, comentó su hermano al momento que tocaba a Quino con un rayo de luz y le entregaba más baterías.

“Gracias, Pietro”.  Descongelado y con una linterna que funcionaba, Quino desapareció silenciosamente en las tinieblas.

Más adelante, los niños comentaron cómo les fue esa noche.  “Oigan, se me acaba de ocurrir una cosa”, compartió Quino.  “¿Recuerdan el versículo que aprendimos en la iglesia?  ‘Hagan brillar su luz delante de todos’.  No entendía lo que significaba, pero creo que ahora sí lo entiendo”.

“¿Cómo es eso?”, preguntó Pietro.

“Cuando nos tocaban, quedábamos congelados, atrapados en la oscuridad hasta que alguien nos alumbrara con la luz de la linterna.  Jesús es nuestra linterna.  Su luz brilla en nosotros cuando confiamos en Él y nos descongelamos de nuestro pecado.  Quedamos libres para movernos y pensar de una nueva manera.  Ya no estábamos divagando en las tinieblas porque tenemos al Espíritu Santo en nosotros, que es la luz de Jesús.  Y podemos ser una luz para otros”.

“Nunca lo había visto de ese modo, pero sí, tienes razón”, señaló Pietro.  “Cuando tus baterías murieron, te quedaste atrapado en la oscuridad y no podías ver.  Eso es lo que hace el pecado con nosotros.  Necesitamos que Jesús nos descongele y nos llene con Su luz.  Luego tenemos la capacidad de movernos y ver claramente, y podemos correr hacia otros y hacer brillar Su luz sobre ellos.  A través de nuestras acciones, ellos también pueden ver a Jesús.  ¡Somos como las linternas que hacen brillar la luz de Jesús!”

“Sí, puede que nos fallen las baterías, pero Jesús nunca fallará”, aseguró Quino.  “Él es nuestra fuente inagotable de luz”.  – HELEN K. DENING

JESÚS ES NUESTRA LUZ

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 5:16 (NVI)

HAGAN BRILLAR SU LUZ DELANTE DE TODOS, PARA QUE ELLOS PUEDAN VER LAS BUENAS OBRAS DE USTEDES Y ALABEN AL PADRE QUE ESTÁ EN EL CIELO.

 

¿Sientes como si estuvieras atrapado en la oscuridad?  ¿O como si estuvieras en un infinito juego de congeladas y estás estancado en el mismo lugar?  El pecado nos mantiene en las tinieblas, sin poder movernos ni hacer nada bueno.  Cuando confiamos en Jesús, Él nos hace libres del pecado y nos llena con Su luz.  Luego podemos ver y movernos, para hacer brillar Su luz sobre los demás.  (Si deseas conocer más sobre las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti, haz clic aquí).

Clave de Hoy
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