Cemento fresco

“¡Oye, Leonardo, pásame un palo!”, gritó Calvino.  Leonardo se encogió de hombros y llevó un palo donde Calvino estaba en cuclillas.

“Mira esto”, indicó el niño.  Leonardo observó cómo Calvino escribía su nombre en una vereda con el cemento fresco. 

En ese momento pasó un automóvil que tocó la bocina.  “Es mi mamá”, señaló Calvino, quien salió corriendo, no sin antes entregarle el palo a Leonardo.

El niño tomó su mochila y se puso en cuclillas para admirar el nombre de Calvino en el cemento.  Luego trató de escribir su propio nombre, pero se equivocó en la “n”.  Trató de arreglar su error, pero mientras más lo intentaba, más arruinado se veía.

La voz de su padre le asustó por detrás.  “Hijo, ¿qué haces?”

Leonardo dio un brinco.  “Nada”.

“Tú sabes que no debes meterte con la propiedad privada de otras personas, ¿verdad?”, dijo firmemente su padre.

“Lo siento, papá”, expresó Leonardo, mirando en el suelo el desastre que había hecho en la vereda.  “No debí hacerlo, pero no sé cómo arreglarlo”.

El padre suspiró y miró al otro lado del parque, donde los obreros estaban reunidos alrededor de un camión de cemento.  “Vamos a tener que pedirles a esos obreros que vengan a arreglarlo.  Es mejor dejar que los profesionales lo arreglen, para no empeorar las cosas”.

Ambos caminaron a donde estaba el camión de cemento y en seguida se acercaron los obreros y arreglaron el cemento sobre los nombres escritos, advirtiendo a Leonardo que no lo volviera a hacer.  El niño ofreció disculpas y luego él y su padre se dirigieron a su casa.

Papá miró a Leonardo.  “Estoy muy orgulloso de ti por admitir que estabas equivocado y pedir perdón, hijo”.  Él hizo una pausa.  “Hoy, en el trabajo, cometí un error y le eché la culpa a otra persona.  No sé qué debo hacer’.

Leonardo se dio vuelta para mirar a su padre.  “Pedí perdón porque sé que eso es lo que Jesús quiere que yo haga cuando cometo cosas que son malas.  Y así como los obreros borraron el desastre que causé en el cemento, cuando le pido a Jesús que me perdone, Él borra también mis errores”.

Su padre se veía pensativo.  “¿Sabes?  Nunca había creído en tu Jesús.  ¿En realidad crees que Él me perdonará por las cosas malas que he cometido?”

Leonardo asintió.  “Por supuesto que sí, papá.  ¡Él puede ser también tu Jesús!”  —  GABRIELLA HSU

JESÚS BORRA NUESTROS PECADOS

VERSÍCULO CLAVE: ISAÍAS 43:25 (NTV)

YO SOLO BORRARÉ TUS PECADOS POR AMOR A MÍ MISMO.

¿Has cometido algo que sabes que está mal?  Jesús promete perdonar, borrar y limpiar todo pecado de aquellos que ponen su confianza en Él.  Si todavía no has confiado en Él como tu Salvador, hazlo ahora.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).  Entonces, cuando hagas algo malo, cuéntaselo a Jesús y pídele que te perdone.  Luego confía en que Él te ayudará a no volverlo a hacer.

Clave de Hoy
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