Buen fruto

“Tengo ganas de ciruela”, declaró Jimena mientras junto con su hermana, Helena, ayudaba a su padre a cosechar duraznos en el huerto familiar.  “Tenemos muchos duraznos.  ¿No sería genial que también tuviéramos ciruelas?”

“Oh, solo haz de cuenta que son ciruelas”, dijo Helena. “Cierra los ojos y piensa en una ciruela mientras comes el durazno.  Te parecerá delicioso”.  La niña dibujó una sonrisa traviesa para su hermana.  “Tal vez puedas encontrar unas ciruelas durazno en este árbol, Jimena”.

“No seas ridícula”, contestó la niña.  “¡Este durazno está colmado de ciruelas!”  Ambas hermanas rieron.

“¿No hay ciruelas en este árbol?”, preguntó papá.  “¿Qué tal unos bananos, entonces?”

“¡Papá!”, exclamó Jimena, torciendo los ojos.  “Bananos en un durazno suena mucho más ridículo que ciruelas”.

“No tanto”, respondió el padre, pensativo.  “Ambas son igual de ridículas porque Dios ha diseñado que todos los árboles y plantas produzcan su propia especie de fruto.  Un árbol de durazno producirá duraznos, no bananos ni ciruelas.  Un árbol de ciruela producirá ciruelas y una planta de banano producirá bananos”.

“Claro, papá.  Eso es obvio”, observó Helena fríamente.

“Sí, así es”, afirmó el padre.  “No nos olvidamos de eso, pero de lo que sí nos olvidamos con frecuencia es que los cristianos son como los árboles frutales de Dios.  Él nos diseñó para producir…”

“¡Cristianos!”, interrumpió Helena.

“No podemos hacer eso”, objetó Jimena.  “No podemos producir cristianos.  Solo Jesús puede salvar a una persona y hacerla cristiana”.

Papá asintió.  “Eso es verdad, Jimena, pero un significado de la palabra ‘cristiano’ es alguien que se parece a Cristo.  Si las cosas que hacemos y las palabras que decimos son las que Jesús haría y diría, los demás pueden ver cómo es Él, a través de nosotros’.

“Y así mostraremos el fruto del Espíritu, como leímos en nuestro tiempo devocional esta mañana, ¿verdad?”, preguntó Jimena.

“Así es”, aseguró el padre.  “El fruto que el Espíritu Santo nos da, como el amor, la paciencia, la bondad y el autocontrol, muestra a los demás cómo es Jesús.  Cuando seguimos la dirección del Espíritu y exhibimos Su fruto en nuestras vidas, apuntamos a la gente a Jesús”.  —  HOLLY F. CEPEDA

DEMUESTRA UN FRUTO COMO EL DE CRISTO

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 5:9

EL FRUTO DE LA LUZ CONSISTE EN TODA BONDAD, JUSTICIA Y VERDAD.

¿Qué clase de fruto ve la gente en tu vida?  ¿Ven amor?  ¿Gozo?  ¿Paz?  ¿Todas las demás características de la lista de frutos del Espíritu?  Si eres cristiano, el Espíritu Santo produce ese fruto en tu vida, y cuando sigues Su guía, tus palabras y acciones apuntan hacia Jesús.  Deja que el buen fruto de Dios se muestre en tu vida, para que los demás puedan ver quién es Él.

Clave de Hoy
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