Atrapado en la red

Damián frunció el ceño frente a la pantalla de su tableta.  Un usuario llamado SoyMejorQueTú era de lo peor.  Había estado jugando en línea y, al mismo tiempo, podía chatear con las demás personas involucradas, pero este jugador era cruel.  Damián apretó los dientes frente al comentario grosero que apareció en su pantalla.

“¡Hijo, ya se acabó tu tiempo de tecnología!”, exclamó su padre desde la habitación de al lado.  El niño escribió un mensaje no tan amable en respuesta antes de desconectarse.

En las semanas siguientes, SoyMejorQueTú hizo enojar aún más a Damián.  Su ira explotó como un volcán un día en que su hermana accidentalmente arruinó su creación de bloques.

Papá entró a la habitación con un gesto de molestia.  “Hijo, tenemos que hablar”.  Damián se aguantó las ganas de torcer los ojos mientras se dejaba caer sobre el sillón, junto a su padre.  “¿Qué está pasando, hijo?  Estas últimas semanas has estado demasiado irritable.  ¿Hay algo que te esté molestando?”

Antes que Damián pudiera detenerse, la verdad salió a flote.  “Ese juego en el que he estado… ¡hay un jugador que no deja de decir cosas groseras!  Debí haberte contado, pero, en lugar de eso, decidí desquitarme de él y le dije cosas bastante crueles.  Ahora me da asco cada vez que veo mi tableta”.  El niño bajó la cabeza.

Papá puso su mano en el hombro de su hijo.  “Me alegra que al fin me lo hayas contado, Damián.  Esto es algo muy serio.  La Biblia dice que las palabras tienen el poder de la vida y la muerte.  No es correcto que ataques a otros con palabras, ya sea en persona o por Internet.  Una vez que empiezas a discutir y atacar, eres como una mariposa que queda atrapada en una red.  Mientras más tratas de luchar por librarte, más te enredas”.

“Entonces, ¿cómo puedo soltarme?”, preguntó Damián.

“Bueno, primero debes hablar con Jesús sobre las cosas groseras que dijiste y pedirle que te perdone.  Después me parece que deberías disculparte con la persona a la que le mencionaste esas palabras”.

“Pero ¿qué pasa si él sigue diciéndome cosas crueles?”, preguntó el niño.

“En ese caso debes contármelo para que podamos decidir si debemos bloquear o reportar a ese jugador”, señaló su padre.  “Pero no le respondas con groserías.  Libérate de la trampa al demostrarle a esta persona el amor y el perdón de Jesús”.  — SAVANNAH COLEMAN

JESÚS OFRECE LIBERTAD DE LAS TRAMPAS DEL PECADO

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 15:1 (NTV)

LA RESPUESTA APACIBLE DESVÍA EL ENOJO, PERO LAS PALABRAS ÁSPERAS ENCIENDEN LOS ÁNIMOS.

¿Respondes con enojo y palabras crueles cuando alguien te dice algo que te molesta?  Eso puede convertirse rápidamente en una red en la que no quieres quedar atrapado. En vez de ello, recuerda que le perteneces a Jesús y confía en que Él te ayudará a responder como Él lo haría.  Dios te ayudará a ser libre de la red del enojo y la amargura, para que puedas contestar de una forma amorosa.

Clave de Hoy
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