Aprecio para los hermanos

Caleb golpeaba impacientemente con su lápiz el papel que tenía frente a él.

—¡Al que se le haya ocurrido esta tarea para nuestra clase de la iglesia no te conoce a ti, Jimena! —bromeó—.  Tengo que escribir diez razones por las que me cae bien mi hermana, ¡y ni siquiera se me ocurre una!

—¡Muchas gracias! —Jimena tomó un cojín del sillón y lo lanzó a su hermano—.  ¡Nunca más te haré galletas!

—¡Ups!  Me había olvidado de tus galletas —Caleb sonrió y escribió en su papel.

—¿Qué me dices de la vez que estabas luchando con las matemáticas el año pasado? —preguntó su madre—.  Tu hermana dedicó mucho tiempo para ayudarte con tus tareas, ¿recuerdas?

—Sí, ¿y recuerdas los miles de veces que te ayudé a entrenar antes de un juego de béisbol? —preguntó Jimena—.  ¿O la semana pasada, cuando te dejé usar mi bicicleta porque la tuya estaba dañada? —la niña lanzó otro cojín en dirección de su hermano.

Caleb se esquivó.

—¡Lo siento!  Había olvidado todas esas cosas… pero aprecio que me ayuden a recordarlo —el niño sonrió y se puso detrás de la espalda el cojín que Jimena le había lanzado—.  Y gracias por el cojín.  ¡En verdad eres una buena hermana!

—Fuera de bromas, tu tarea para la clase de la iglesia me recuerda que también debo apreciar más a mis hermanos y hermanas —expresó mamá.

Los niños miraron a su madre, confundidos.

—Pero, mamá, tú no tienes hermanos y hermanas —indicó Jimena—.  Eres hija única.

—No estaba pensando en la familia en que nací —explicó la madre—.  Estaba pensando en la familia de Dios.

—Oh, ¿te refieres a la gente de nuestra iglesia? —preguntó Caleb.

Mamá asintió.

—La Biblia dice que todos los que confían en Jesús como su Salvador han sido adoptados en la familia de Dios.  eso significa que todos somos hermanos en Cristo. Últimamente hemos sido muy bendecidos por las personas de nuestra familia de la iglesia: la señora Gudiño nos trajo comida preparada cuando yo estaba enferma y el señor Acosta arregló nuestro automóvil sin cobrarnos.  Estoy tan agradecida porque Dios los puso en nuestras vidas para demostrarnos Su amor.

—Yo también —afirmó Jimena.  Ella se puso de pie y miró a Caleb—.  Voy a hacer palomitas de maíz.  ¿Alguien más quiere?

—¡Sí! —exclamó Caleb, mientras escribía una cosa más en su papel.  «¡Ella hace palomitas de maíz deliciosas!».  El niño hizo una pausa y después volvió a escribir: «Ella me demuestra el amor de Jesús».

LINDA WEDDLE

APRECIA A TUS HERMANOS Y HERMANAS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 17:17 (NTV)

UN HERMANO [O HERMANA] NACE PARA AYUDAR EN TIEMPO DE NECESIDAD.

¿Aprecias a los hermanos y hermanas que Dios te ha dado?  Aun si no tuvieres hermanos naturales, si confías en Jesús, tienes muchos hermanos y hermanas en la familia de Dios.  ¿De qué manera te han ayudado en tiempos de dificultad y te han mostrado el amor de Dios?  Dale gracias al Señor por la familia en Cristo que Él te ha dado, y hazles saber que también los aprecias.

Clave de Hoy
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