Alas
Liam miró por la ventana de la casa de su amigo, Miguel, cuando terminaron su almuerzo.
—Mira esos árboles —comentó—. Están doblándose por el viento.
—Nosotros también estábamos así hace unos minutos —comentó Miguel.
—Es tan difícil jugar a la pelota cuando hay tanto viento. Estoy cansado. Tendremos que pensar en algo qué hacer aquí adentro —Liam sacó una película de su mochila.
La madre de Miguel tomó sus platos.
—Lo siento, Liam, pero le prometí a tu mamá que jugarías afuera, no que verías películas. Estoy segura de que encontrarán algo por hacer, niños.
—¡Ya sé! —exclamó Miguel—. Trajiste tus patines, ¿verdad? Tengo una idea.
Los niños se pusieron sus patines y Miguel sacó cuatro palas para nieve del cobertizo, y le entregó dos a Liam.
—¿Estás loco? —preguntó Liam, dándole a su amigo un golpe de juego—. Hace calor allá afuera, ¡no está nevando!
Miguel sonrió.
—Solo espera y ve —los niños salieron de la casa haciendo ruido al caminar con sus patines y fueron al garaje—. Sostén la pala así —indicó Miguel. Él sostuvo en alto sus palas y sopló una ráfaga de viento. Entonces Miguel salió disparado desde el garaje a la vereda—. ¡Ven, Liam! —gritó.
Liam sostuvo en alto sus palas, pero no pasó nada. Refunfuñando, el niño se inclinó y luchó contra viento hasta llegar donde estaba su amigo. En el momento que llegó allá, jadeando, otra ráfaga de viento hizo volar a Miguel. Él hizo un círculo grande y bajó en picada donde estaba Liam.
—¿Tienes alas en tus patines o qué? —reclamó Liam—. ¡Saliste volando como si fueras un pájaro!
—¡Eso es lo que me dio esta idea! En la iglesia hablamos sobre cómo aun los jóvenes se cansan y sobre cómo Dios nos da alas como las águilas. Las alas me hicieron pensar en usar estas palas para atrapar el viento. El truco es que las sostengas en alto en la dirección correcta, para que el viento haga el trabajo.
Mamá se acercó a los niños y llevaba protectores de rodilla.
—Eso es lo que Jesús hace por nosotros —explicó—. Él hizo todo el trabajo de salvarnos al morir por nuestro pecado, y nos da fuerzas cuando nos cansamos. Cuando nos sintamos agotados por tratar de hacer las cosas por nuestra cuenta, necesitamos depender del Señor para que nos dé fuerzas, y confiar en que Él nos guiará en la dirección correcta.
—Genial. Gracias, mamá. ¡Vamos!
Los niños se pusieron sus protectores de rodilla y siguieron jugando con el viento.
Robin Steinweg
JESÚS TE DA FUERZA
VERSÍCULO CLAVE: Isaías 40:31
PERO LOS QUE ESPERAN EN EL SEÑOR RENOVARÁN SUS FUERZAS. SE REMONTARÁN CON ALAS COMO LAS ÁGUILAS, CORRERÁN Y NO SE CANSARÁN, CAMINARÁN Y NO SE FATIGARÁN.
¿Te sientes cansado y desgastado? ¿Hay problemas en tu vida que estás tratando de arreglar por tu cuenta? A veces la vida puede ser difícil, pero recuerda que, si confías en Jesús, Él siempre está contigo. El Señor es lo suficientemente fuerte para salvarte del pecado, y Él promete que te dará fuerzas cuando enfrentes tiempos difíciles. Confía en que Dios te ayudará a superar las dificultades y te guiará en la dirección correcta.

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