Al igual que Tabita

“¿Qué haces, mamá?”, preguntó Marcela mientras observaba cómo se movían de un lado al otro las agujetas para tejer de su madre.

“Estoy tejiendo un suéter de bebé para una de las damas de la iglesia”, respondió mamá.  “La señora Páez tendrá su bebé el próximo mes”.

“Me parece que siempre estás tejiendo o cocinando para alguien”, afirmó Marcela.

“Bueno, disfruto mucho al hacer cosas y regalarlas”, expresó su madre.  “Creo que es como cuando haces alguna manualidad especial en la escuela y me la traes”.

“Sí, pero es un poco diferente”, respondió Marcela.  “¡Porque tú eres mi mamá!  Pero tú haces un montón de cosas para gente que casi no conoces”.

“No tantas cosas como Tabita”, indicó mamá.

“¿Tabita?”, preguntó Marcela.  “¿Quién es ella?  ¿La conozco?”

“El libro de Hechos, en la Biblia, nos cuenta sobre ella”, explicó su madre.  “Tabita era una mujer cristiana que hacía muchas buenas acciones.  Ella sabía coser y dedicó mucho de su tiempo y energía en hacer ropa para los pobres y las viudas.  Tabita siempre estaba ayudando a los demás.  Me imagino que también era su amiga, escuchaba sus problemas y los consolaba”.

“Creo que recuerdo haber oído de ella en la iglesia”, recordó Marcela.

“No me sorprendería”, opinó mamá.  “Cuando Tabita murió, todos se pusieron muy tristes.  ¿Recuerdas lo que sucedió después?”

Marcela pensó por un momento y luego asintió.  “Recuerdo que ella murió, ¡pero después resucitó de entre los muertos!”

“Así es”, afirmó su madre.  “Dios usó al apóstol Pedro para traerla de regreso a la vida.  Cuando la gente vio que ella resucitó por el poder de Dios, muchos pusieron su confianza en Jesús”.

“Cuando sea grande, quiero ser como tú y como Tabita, y hacer cosas por los demás”, dijo Marcela con determinación.

“No tienes que esperar tanto”, aseguró mamá.  “Antes que Tabita resucitara de entre los muertos, el poder de Dios era evidente en su vida y en la forma en que amaba y ayudaba a los demás.  Como tú confías en Jesús, también tienes Su poder en tu vida.  Puedes demostrar Su amor por medio de buenas acciones para otras personas, al igual que Tabita”.

Marcela sonrió mientras escuchaba el ruido que hacían las agujetas de tejer cuando chocaban entre sí.  “¡Entonces voy a pensar en algunas cosas que puedo hacer para ayudar a otros desde ahora!”  —  V. LOUISE CUNNINGHAM

AYUDA A LAS DEMÁS PERSONAS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 31:20

EXTIENDE SU MANO AL POBRE, Y ALARGA SUS MANOS AL NECESITADO.

¿De qué maneras puedes hacer buenas acciones por otras personas?  No hace falta que esperes a ser mayor ni tener alguna destreza especial para ayudar a alguien.  Si conoces a Jesús, tienes el poder del Espíritu Santo en tu vida, ¡y es todo lo que necesitas!  Él te llena de amor para los demás y te ayuda a hacer buenas obras que apunten hacia Jesús.  ¡Piensa en algo que puedas hacer para ayudar a otros hoy mismo!

Clave de Hoy
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