Agua viva

—Mira, tía Belén —susurró Laura—. ¡Hay ciervos junto al arroyo!

Laura y su tía se detuvieron a observar cómo una venada y su cervatillo bebían agua del claro manantial que seguía por el sendero de la montaña.  Las dos senderistas se quedaron inmóviles y en silencio; no querían asustar a los bellos animales.

Finalmente, la pequeña familia sació su sed. La madre cierva y su bebé se fueron dando brincos hacia la colina llena de árboles.

—¡Guau! —exclamó la tía Belén—.  Esos venados me recordaron uno de mis versículos favoritos.

—¿Qué versículo es? —preguntó Laura.

—El Salmo 42:1, que dice: «Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por Ti, oh, Dios, el alma mía».

—¿Nuestra alma necesita agua? —la niña sacó su botella de agua de su mochila y bebió un sorbo.

La tía Belén también bebió un poco de su agua antes de contestar:

—Nuestras almas necesitan el agua viva que solo Jesús puede proveer.

—¿Qué es agua viva?

—¿Alguna vez te has sentido muy sedienta en un día de calor, después de jugar un partido de vóley o de correr una carrera? —preguntó la tía.

—¿O de caminar por el bosque? —Laura sonrió—. ¡Claro que sí!

La tía Belén se sentó en un tronco y limpió su frente con un pañuelo.

—Dios creó nuestros cuerpos para que necesiten agua a lo largo del día, pero también necesitamos Su agua viva durante todo el día… ¡todos los días, por toda la eternidad!

—¿Cómo podemos conseguir el agua viva de Dios? —la niña quería saber.

—El agua viva proviene del Hijo de Dios, Jesús —explicó la tía Belén—.  Jesús murió en la cruz y resucitó para salvarnos, y si confías en Él para que perdone tus pecados, es decir, todas las cosas malas que has hecho, ¡entonces el agua viva será tuya para siempre!

—¿Y qué pasa con las personas que no creen que Jesús nos salvó? —preguntó Laura.

La tía Belén puso una cara triste.

—Temo que se quedarán con sed.  ¡Por eso es importante que contemos a otras personas sobre Jesús!

—Cuando regresemos a casa —comentó Laura—, voy a contarles a todos sobre esta caminata por la naturaleza, los ciervos, ¡y el agua viva de Jesús!

BONNIE CARR

JESÚS ES EL AGUA VIVA

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 4:14

PERO EL QUE BEBA DEL AGUA QUE YO LE DARÉ, NO TENDRÁ SED JAMÁS, SINO QUE EL AGUA QUE YO LE DARÉ SE CONVERTIRÁ EN ÉL EN UNA FUENTE DE AGUA QUE BROTA PARA VIDA ETERNA.

¿Alguna vez has sentido sed o hambre, pero no estabas seguro de lo que realmente querías o necesitabas? Dios nos creó con una necesidad de Él, así que, la próxima vez que te sientas seco y vacío, no busques solamente una botella de agua… busca la Palabra de Dios. En la Biblia aprendes sobre Jesús, que es el único que en verdad puede satisfacer tu sed. ¡Él es el agua viva que necesitas!

Clave de Hoy
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