Enlatando la Palabra

—¡Qué verano resultó ser este! —comentó Lea—. Cuando nos mudamos al campo, creí que iba a montar caballos y a caminar por el arroyo. Pero últimamente parece que lo único que estoy haciendo es abrir vainas, deshojando mazorcas, sacando arvejas y ahora pelando duraznos para enlatarlos y congelarlos.

Su madre sonrió.

—Creo que también has encontrado mucho tiempo para hacer cosas divertidas y, cuando llegue el invierno, vas a estar feliz de que hayamos preservado toda esta comida.

Lea se encogió de hombros.

—Tal vez… ¡pero por ahora estoy cansada de todo esto!

Unos meses más tarde, poco tiempo después de Navidad, empezó una tormenta de nieve. En pocas horas, Lea y su familia quedaron atrapados en su casa por la nieve.

—Oh, mamá, ¿qué vamos a hacer ahora? —preguntó Lea mientras miraba fijamente el viento y la nieve por la ventana—. ¡Puede ser que pasen días hasta que podamos salir!

Su madre sonrió.

—Bueno, tenemos mucha leña para el fuego y la congeladora está llena de carne. También tenemos mucha comida enlatada en la congeladora.

—¡Eso es verdad! —exclamó Lea—. No tenemos peligro de morir de hambre, ¿verdad? —ella suspiró—. Pero estoy tan aburrida. Hay demasiado viento y frío para jugar afuera. ¿Qué puedo hacer que sea divertido?

Mamá rio.

—Tienes muchos libros, juegos, rompecabezas. También puedes memorizar tus versículos para la iglesia.

—Sí, pero no entiendo por qué tenemos que aprender tantos versículos —opinó Lea—. Tenemos muchas Biblias, y mi papá y tú incluso tienen la Biblia en sus celulares. Cada vez que necesitemos un versículo, podemos buscarlo.

—¿Recuerdas cómo te quejaste sobre cómo guardamos y congelamos la comida durante el verano? —le preguntó su madre—. Ahora que vino una tormenta y estamos encerrados en la casa por la nieve, no podemos ir al supermercado y me alegra que tengamos mucha comida guardada, ¿no crees?

—Claro —afirmó Lea.

—Beno, en la vida nunca sabes cuándo llegarán los tiempos tormentosos. Habrá veces en las que te enfrentes a la tentación o necesites recordar el amor de Dios por ti o tienes la oportunidad de hablarle a alguien sobre Jesús, y no siempre es posible ni conveniente buscar versículos en la Biblia o en el celular. Entonces estarás agradecida de tener esos versículos guardados en tu corazón, ¡para que puedas deleitarte en la Palabra de Dios en cualquier momento!

—Entonces, ¿debo «enlatar» esos versículos? —preguntó Lea con una sonrisa—. Está bien, lo haré.

Barbara J. Westberg

MEMORIZA VERSÍCULO DE LA BIBLIA

VERSÍCULO CLAVE: 2 Timoteo 3:16

TODA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS Y ÚTIL PARA ENSEÑAR, PARA REPRENDER, PARA CORREGIR, PARA INSTRUIR EN JUSTICIA.

¿Memorizas la Palabra de Dios? Memorizar la Biblia es una excelente manera de ayudarte a recordar lo que Jesús ha hecho por ti y compartirlo con otros. Los versículos que has aprendido pueden ser una ayuda, aliento y consuelo para ti. Piensa en qué significa cada versículo mientras lo memorizas. Luego guárdalo en tu corazón para que lo tengas cada vez que lo necesites.

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