Alabanzas para Dios

—¿En verdad Dios nos oye cuando cantamos? —preguntó Carmina cuando su familia salía de la iglesia un domingo por la mañana.

Su madre le sonrió.

—Por supuesto que sí.

—¡Pero hay tantas personas en el mundo! —exclamó Carmina.

—Y al Señor le encanta cuando le alabamos juntos —mamá rodeó a la niña con su brazo—.  O cuando lo alabamos a solas.

Cuando se subieron al automóvil para regresar a casa, su hermano mayor la miró y comentó:

—Oye, Carmina, oí lo que dijiste…

La niña hizo una mueca.  «Qué bien», pensó.  «Ahora Tulio va a comenzar a fastidiarme».

Sin embargo, su hermano tenía una cara muy seria, no como la que ponía cuando estaba a punto de molestarla.

—En la Biblia hay un versículo genial que habla sobre alabar a Dios —explicó Tulio—.  Creo que está en Lucas.

Carmina se enderezó en su asiento.

—¿Qué dice?

—Jesús les dice a los fariseos que si las personas no lo alaban, entonces las piedras clamarán.

Los ojos de Carmina se abrieron por la sorpresa.

—¿En serio?

Tulio asintió; su cara todavía se veía muy seria.

—Es correcto —indicó su madre desde la parte delantera del automóvil—.  Dios es tan grandioso y digno que toda la creación canta Sus alabanzas.  Pero nuestra alabanza debería ser la más fuerte de todas, porque Jesús nos salvó al morir y resucitar para que seamos hijos de Dios.  Él se merece toda nuestra alabanza.

Carmina buscó el versículo en el capítulo 19 de Lucas, cuando llegó a su casa.  Después de leerlo, se sintió lista para alabar más a Dios cada día.  Al despertarse, alababa al Señor por un día más de vida.  Cuando comía, daba gracias a Dios por los alimentos que Él le había dado.  Al pasar tiempo con sus amigas, la niña agradecía por ellas.  Quería alabar más a Dios cada día.

—Gracias, Señor, por todo —susurró Carmina antes de ir a dormir un sábado por la noche.  Tenía mucha emoción por despertarse en la mañana e ir a la iglesia para alabarlo ahí.  Tenía tantas ganas de oír cómo su voz se entremezclaba con las demás voces en la iglesia, porque sabía que a Dios le encantaba escuchar que ella Lo alabe.  —  BETHANY ACKER

ALABA A DIOS TODO EL TIEMPO

VERSÍCULO CLAVE: LUCAS 19:40 (NTV)

JESÚS LES RESPONDIÓ: «SI ELLOS SE CALLARAN, LAS PIEDRAS A LO LARGO DEL CAMINO SE PONDRÍAN A ACLAMAR».

¿Cuándo ofreces alabanzas a Dios?  ¿Le cantas en la iglesia?  ¿Le das gracias por todo lo que Él te ha dado?  El Señor siempre te escucha y le encanta cuando Lo alabas, ya sea que le agradezcas en silencio por tus alimentos antes de comer o que cantes y Lo adores con una comunidad de creyentes.  Dios te creó, te ama y envió a Su Hijo para salvarte.  ¡Que tus alabanzas al Señor llenen tus días!

Clave de Hoy
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