Puntos ciegos

—¿Cómo te fue en tu examen de conducción? —le preguntó Alex a su hermana mayor cuando Rebe entró en la casa con su padre.

Rebe suspiró.

—¡Reprobé!

—¿Qué pasó? —preguntó Alex.

—Casi tengo un accidente. Estaba tratando de cambiarme de carril y un automóvil apareció de la nada, ¡casi lo choco! —exclamó Rebe—. El examinador me dijo que debía tener cuidado con los puntos ciegos.

—¿Puntos ciegos? ¿Qué son? —preguntó Alex.

Papá contestó:

—Bueno, al conducir, un punto ciego es un área alrededor de tu automóvil, usualmente detrás del hombro del conductor, que no se puede ver con los espejos. Debes voltear tu cabeza para ver si vienen otros vehículos, antes de cambiarte de carril.

—Sí, pero yo solo miré por el espejo retrovisor y no vi el automóvil que estaba junto a mí —admitió Rebe—. Me olvidé de voltear la cabeza para ver si había alguien.

—Espero que con más práctica lo recuerdes —indicó su padre—. Pero hay otro tipo de punto ciego que no podemos ver por nosotros mismos, necesitamos que otras personas nos hagan ver.

—¿Eso significa que nadie debería conducir solo en un automóvil? —preguntó Alex.

Papá soltó una carcajada.

—No, no estoy hablando del punto ciego alrededor del automóvil. Me refiero a un área que no podemos ver en nuestras vidas espirituales, como debilidades o cosas que hemos hecho mal, de las que no nos hemos dado cuenta.

—¿Qué deberíamos hacer, entonces? ¿Voltear la cabeza? —preguntó Alex.

Su padre sonrió.

—Volteamos a mirar la Palabra de Dios. La Biblia nos muestra nuestro pecado, y Dios también pone a personas en nuestras vidas que pueden ayudarnos a ver nuestros defectos. Entonces, cuando vemos lo que hemos hecho mal, tenemos que volvernos a Jesús para pedirle perdón y confiar en que Él nos guiará y nos llevará por el camino correcto.

Rebe asintió, pensativa.

—Mamá y tú siempre me corrigen cuando digo algo de forma grosera sin darme cuenta.

—Y tú me recuerdas que no me queje todo el tiempo —dijo Alex.

—Bueno, todos tenemos nuestros puntos ciegos —aseguró papá—. Cuando las personas nos señalan nuestros errores, nos damos cuenta de ellos. Entonces podemos pedirle que Jesús que nos perdone y nos ayude a cambiar.

—Necesitamos la luz de Dios para que nos guíe y nos ayude a ver —comentó Rebe.

—Bien dicho, hija —expresó papá con una sonrisa.

KELLY CHOY

DEJA QUE JESÚS TE GUÍE

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 8:12

[JESÚS DIJO:] «YO SOY LA LUZ DEL MUNDO; EL QUE ME SIGUE NO ANDARÁ EN TINIEBLAS, SINO QUE TENDRÁ LA LUZ DE LA VIDA».

¿Conoces tus puntos ciegos? No puedes verlo por ti mismo; necesitas que Dios te los muestre a través de la verdad de Su Palabra. Muchas veces Él también usa a otras personas para que te ayuden a verlos. Cuando alguien te señala algo que no debiste haber dicho o hecho, da gracias porque ahora puedes ver ese punto ciego. Después vuélvete a Jesús, quien murió por tus pecados y promete perdonarte. Confía en que el Señor te guiará mientras vives en Su luz.

Clave de Hoy
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *