Luces

—Mamá nos está llamando —dijo Selah mientras jugaba con su hermana y con los niños del vecindario en el área común de su complejo de apartamentos.

—Ya debe ser hora de la cena —comentó Alicia.

Las niñas se despidieron de sus amigos y se apresuraron a llegar a su apartamento.

—¡Adivinen una cosa! —exclamó su madre mientras conversaban sobre su día—. Recibí una propuesta de trabajo.

Papá sonrió.

—Déjame adivinar… alguien te pidió que cuides a sus hijos.

Mamá rio.

—Tienes razón. Melissa, del apartamento tres, me preguntó si puedo cuidar a Anya y a Jacinto cuando ella regrese a trabajar los lunes y los viernes.

Selah se veía sorprendida.

—Papá, ¿cómo sabías que alguien quería que mamá hiciera eso?

—Bueno, no es la primera vez que ha pasado —explicó su padre—. Los Pérez querían que tu mamá cuidara de su hijo un fin de semana, cuando ellos tuvieron que viajar, ¿lo recuerdas? Y hace algunas semanas, la bibliotecaria de su escuela le pidió a tu madre que cuidara de sus hijos por unos días.

Alicia se veía confundida.

—Qué raro. Mamá no anda poniendo hojas volantes por toda la ciudad diciendo que ella cuida niños. ¿Por qué la gente le sigue pidiendo lo mismo?

—Bueno —contestó su madre—, saben que soy ama de casa, así que quizá suponen que me gustaría ganar un poco de dinero. Y creo que otra razón por la que me piden que cuide niños es por ustedes, chicas.

—¿Nosotras? —preguntó Selah—. No entiendo.

Mamá sonrió.

—Creo que la gente las ve y dice: «¡Son niñas muy bien portadas! Puedo confiar que mis hijos estén en ese hogar. Veré si su madre quisiera trabajar para mí».

Alicia sonrió.

—Somos unos angelitos —bromeó.

Papá rio.

—No tanto. He visto cómo sus halos se caen de sus cabezas y terminan en el piso algunas veces. No son ángeles, pero son luces. La Biblia dice que los cristianos debemos ser luces en un mundo oscuro, y he visto como ambas hacen brillar la luz de Jesús ante las personas, por la forma en que las tratan. Debido a que conocemos a Jesús, somos hijos de Dios y tenemos Su amor en nuestros corazones. Cuando dejamos que el amor del Señor brille a través de nuestras palabras y acciones, la gente notará que somos diferentes y esperamos guiarlos hacia Él.

—Así que gracias, niñas, por ser luz para nuestros vecinos —expresó mamá—. ¡Oremos para que nuestras vidas sirvan para que ellos quieran conocer a Jesús!

LORE WOLIF

SÉ UNA LUZ PARA JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 5:16 (NVI)

HAGAN BRILLAR SU LUZ DELANTE DE TODOS, PARA QUE ELLOS PUEDAN VER LAS BUENAS OBRAS DE USTEDES Y ALABEN A SU PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS.

¿Tus acciones hacen que las personas noten que eres diferente, que no te pareces al mundo en general? Puede que no seas un ángel, pero, si has confiado en Jesús como tu Salvador, tienes la luz de Su amor en tu vida y puedes guiar a otros hacia Él a través de tus palabras, tus acciones y tu actitud. ¿Qué puedes hacer para ser una luz en tu escuela y tu vecindario?

Clave de Hoy
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