Fuente de poder

Cuando Mili llegó a casa después de su primer día de la escuelita bíblica de vacaciones, encontró a su padre regando el jardín detrás de la casa.

—Hola —le saludó papá—. ¿Cómo te fue en la escuela bíblica? —él dejó a un lado la manguera y le sirvió a su hija un vaso de limonada en el patio.

—Una pareja de misioneros nos contó sobre su trabajo en otro país —le comentó Mili—. Nos dijeron que tienen los cultos de sus iglesias en secreto, en las casas de la gente. Los cristianos deben tener cuidado de cómo y dónde comparten sobre Jesús, porque podrían meterse en problemas por enseñar la Palabra de Dios en público.

Mili se detuvo para tomar aliento y tomar un poco de la limonada con hielo.

—También nos mostraron fotografías de dónde viven y de las personas que conocen. Y dijeron que están ansiosos de regresar. Les encanta lo que hacen.

—Te veo muy emocionada por eso —opinó su padre.

Mili dudó.

—Fue interesante oírlos hablar de cómo es trabajar en otro país y no tener miedo de contar a otros de Jesús. Pero ¿y si Dios me llama a ser misionera? Parece un trabajo difícil y hasta peligroso. No sé si pudiera hacerlo.

Papá se quedó en silencio por un momento y luego dijo:

—Corre a la casa y trae tu guante de béisbol.

Mili se sintió confundida con ese pedido, pero hizo lo que su padre le pidió. Papá tomó el guante y lo apoyó en una de las paredes de la casa. Después lanzó la pelota hacia el guante. Cuando la pelota rodó hacia el patio, el padre suspiró y negó con la cabeza.

—Ese guante no sirve.

Mili rio.

—¡El guante no puede atrapar la pelota por sí mismo, papá! Mi mano tiene que estar adentro.

Su padre sonrió y asintió.

—Tampoco puedes ser una misionera por ti misma. Necesitas que el Espíritu Santo te ayude. Así como le das al guante el poder y la dirección cuando está en tu mano, el Espíritu Santo es quien te da la capacidad de compartir el amor de Jesús con otros. El Señor ha dado a todos los cristianos la tarea de hablar a otros sobre Él, no solo a quienes ha llamado a ser misioneros en otros países, y es algo que podría asustarnos, sin importar dónde estemos. Pero si Dios te llama a ser misionera lejos o aquí en tu hogar, puedes confiar en que Él te dará el poder que necesitas para compartir de Jesús dondequiera que estés.

RUTH ANDREWS

DIOS TE DA EL PODER PARA HACER SU VOLUNTAD

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 1:8 (NTV)

RECIBIRÁN PODER CUANDO EL ESPÍRITU SANTO DESCIENDA SOBRE USTEDES; Y SERÁN MIS TESTIGOS, Y LE HABLARÁN A LA GENTE ACERCA DE MÍ EN TODAS PARTES.

¿Qué pasa si no pones baterías en un control remoto o si prendes una lámpara sin conectar el cable? Sin una fuente de poder, estas cosas no funcionan. Dios es tu fuente de poder para hacer lo que Él te llama a hacer; el Señor no te pedirá que hagas algo para después dejarte por tu cuenta. Dios llama a los cristianos a hablar a otros sobre Jesús, y puedes contar con Su poder y fuerza para ayudarte a hacerlo, sin importar dónde estés.

Clave de Hoy
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