Escuchando a Dios en todos lados

—¿Por qué estamos acostados en el trampolín? —preguntó Penélope a su papá mientras contemplaba el cielo—. Solo veo un par de nubes. Y es tan miedoso y callado.

—Hay nubes, en eso tienes razón. Pero no creo que el silencio sea miedoso. Escuchemos un momento para ver qué sonidos específicos puedes escuchar.

Su padre cambió de posición en el trampolín mientras hablaba. Penélope suspiró, pero hizo lo que su papá le dijo. Ella observó cómo una de las nubes flotaba en el cielo. Oyó el suave canto de los pájaros en algún lugar del jardín y notó el ruido de unas hojas cuando soplaba el viento.

—Escucho el viento y pajaritos —le contó a su padre.

—¡Excelente! Yo oigo el golpecito de un pájaro carpintero en un árbol y el sonido del pasto que se mueve. ¿Quién nos dio todos esos sonidos?

Penélope se sentó, frunciendo el ceño.

—¿Quién nos dio los sonidos? No sé.

—Fue Dios —explicó papá—. Sé que la vida se ha movida muy rápido y probablemente tengas mucho miedo ahora que tu mamá y yo nos estamos divorciando. Están pasando muchas cosas y hay muchos cambios —el padre miró alrededor en el jardín—. A veces solo necesitamos detenernos y escuchar un poco. Dios está aquí con nosotros. Puedes escuchar el viento que Él creó en los árboles. Puedes oír a los pájaros que Dios creó para cantarlo a Él.

Penélope frunció el ceño.

—Pero el apartamento de mi mamá no tiene un patio. No hay trampolín para poder escuchar la naturaleza.

Papá sonrió.

—No tienes que estar en cierto lugar… ni siquiera tienes que estar afuera. Dios está en todos lados. No hay ningún lugar al que puedas oír donde no lo escuches. Aun cuando todo es una locura y es confuso, Dios siempre está ahí. Puedes abrir una ventana y oír cómo la naturaleza canta las alabanzas del Señor.

Penélope aplaudió.

—¡Y también puedo abrir mi Biblia! Esa es otra forma en la que puedo escuchar a Dios.

—¡Así es! —afirmó su padre—. Los sonidos de la naturaleza nos apuntan a Dios, pero Él nos habla directamente en Su Palabra. La Biblia nos cuenta de la esperanza y las promesas que tenemos en Jesús, y nos recuerda que Él siempre está con aquellos que confían en Él.

Penélope sonrió.

—Me alegra que Él siempre esté conmigo y que nunca estaré sola.

Kimberly Brokish

PUEDES OÍR A DIOS EN TODOS LADOS

VERSÍCULO CLAVE: Apocalipsis 3:20 (NTV)

¡MIRA! YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO. SI OYES MI VOZ Y ABRES LA PUERTA, YO ENTRARÉ Y CENAREMOS JUNTOS COMO AMIGOS.

¿Alguna vez has sentido que la vida se mueve demasiado rápido? A veces nos olvidamos de tomarnos un descanso para escuchar a Dios. Podemos oírlo en todos lados, por ejemplo, en la naturaleza, donde toda la creación canta Sus alabanzas. Pero lo más importante es que podemos oírlo hablar en la Biblia, donde el Señor promete que siempre estará con nosotros y nos invita a acercarnos a Él en cualquier momento. ¿Qué tal si te tomas un descanso para escuchar a Dios?

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